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Édgar Badia: un regreso tortuoso al Nou Estadi

El portero, que se encaró con la grada al final del partido, vio reprochada su actitud por algunos jugadores del Nàstic, lo que generó una ristra de discusiones y empujones.

Édgar Badia: un regreso tortuoso al Nou Estadi
Álex Biescas
Redactor en la delegación de Cataluña. Centrado en el baloncesto, también escribe sobre los equipos catalanes en el fútbol profesional y sobre cualquier evento deportivo que se realice en Cataluña. En el Diario AS desde 2011. Licenciado en Periodismo.
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El partido del domingo entre Nàstic y Elche dejó una fea imagen al final del choque. Tras lograr el empate los grana, y pitar el árbitro el final, se generó una pequeña tangana en el césped con Édgar Badia de protagonista. El portero, que se encaró con la grada al final del partido, vio reprochada su actitud por algunos jugadores del Nàstic, lo que generó una ristra de discusiones y empujones. Pero antes, un poco de contexto. 

Édgar Badia regresaba al Nou Estadi por primera vez desde abandonar el Reus, algo que no olvidaron los aficionados grana que se situaban detrás de la portería. Esos aficionados (como sucede en todos los campos profesionales) realizaron cánticos y algún insulto hacia el portero durante los 45 minutos que le tuvieron delante, algo que fue agotando la paciencia del meta. Los tres goles encajados en pocos minutos acabaron de hacerle 'explotar', una reacción humana pero desafortunada en un profesional. Con el pitido final Badia se giró hacia la grada y se señaló el tatuaje que lleva en el brazo, un 'skyline' de la ciudad de Reus, lo que encendió los ánimos de la parroquia grana. Mientras se retiraba hacia el vestuario (se lo tuvieron que llevar compañeros y miembros del cuerpo técnico del

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Elche) Badia hizo gestos indicando que no escuchaba nada. Además, algunos aficionados identificaron a la familia del meta en la grada, algo que obligó a la seguridad del Nàstic, de manera preventiva pues no sucedió nada, a separarles.

No fue el del domingo el partido soñado por ninguno de los dos porteros, pues además de encajar tres goles cada uno y del episodio de Badia, Bernabé acabó muy tocado el choque. Su error en el primer gol (se comió un tiro lejano de Xavi Torres) le marcó. El meta pidió perdón en repetidas ocasiones a la grada y esta, en un gesto de reconocimiento por su campaña, le aplaudió. 

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