ATLÉTICO

La mayoría de edad del debut de Torres con el Atlético de Madrid

Fue un 27 de mayo de 2001 cuando en un partido ante el Leganés, debutaba El Niño, con Cantarero, 35 a la espalda. No era aún ni mayor de edad. Hoy es leyenda.

Madrid
Torres, de cuyo debut se cumplen 18 años, entra por Kiko en 2001.

Han pasado ya más años que los que tenía cuando debutó con el Atlético. 18 exactamente desde aquel 27 de mayo de 2001 en que se jugó un Atlético-Leganés que pasaría a la historia por lo que ocurrió en su minuto 55. Cantarero, entonces entrenador, llamaba a un chico, delgado, todo pecas, número 35 a la espalda. Éste salía, éste debutaba. Fernando Torres, El Niño. Fue la luz a la que agarrarse en la espesura de Segunda División. 18 años siempre será leyenda.

Su historia con el Atlético como futbolista duró hasta la temporada pasada, cuando se despidió en el partido ante el Eibar y con esa foto desde que era recogepelotas en el año del doblete soñaba: celebrando un título en Neptuno, un título con 'su' Atleti. En su palmarés había Champions, Eurocopa, Mundial, pero le faltaba eso. Un título con el Atleti. Lo logró en su última oportunidad. A nivel sentimental, su título más importante. Él mismo lo dijo.

18 años después de aquel 27 de mayo de 2001 pesan mucho sus frases, capaces de sintetizar el sentimiento rojiblanco, qué es, qué significa, en unas pocas palabras. En la última temporada se ha repetido mucho aquella que dijo hace dos, a propósito de Griezmann. "Quiero jugadores que se queden, no que quieran quedarse", un lema.

Su marcha en 2007 para volver a ganar

En la actualidad en el Sagan Tosu de Japón, su marcha al Liverpool en 2007, seis años después de aquel debut, cambió la historia del club. Con el dinero que dejó se pudo fichar a Forlán, que hizo pareja con Kun, que ya estaba aquí, y llegó aquel primer volver a ganar, la Europa League de Quique Sánchez Flores, y después Simeone, y más tarde regresó el propio Fernando, para llenar un día de reyes de 2015 el Calderón como si hubiera fútbol para jugar 160 partidos, dejar 38 goles, esa bandera con su nombre en las farolas que abrazan el estadio y la foto: él subido a Neptuno después de Lyon.