REAL MADRID

Si el Madrid pide un traspaso, Ramos tendría difícil ir a China

Las restricciones del gobierno chino son severas: cualquier club que invierta en un jugador más de 5,8 millones tiene que abonar esa misma cantidad a la federación local.

0

La petición de Sergio Ramos de salir gratis al fútbol chino tiene un porqué. Las restricciones del gobierno chino en los traspasos de jugadores son severas desde hace un par de temporadas en la Superliga y eso dificulta la llegada de jugadores desde el exterior. Los fichajes inflados en cuanto a precio de Oscar (Shanghai SIPG por 60 millones), Hulk (Shanghai SIPG por 55,8), Alex Teixeira (Jiangsu Suning por 50), Paulinho (Evergrande por 42) o Jackson Martínez (Evergrande por 42) llevaron al gobierno a tomar medidas drásticas para frenar el gasto y reforzar la figura del futbolista nacional frente al internacional.

Así, cualquier club que invierta en un jugador más de 45 millones de Yuanes (5,8 millones de euros) tiene que abonar esa misma cantidad a la federación china para que la destine al fútbol local. Los que no lleguen a esa cifra -pero también paguen un traspaso- están obligados a invertir exactamente lo mismo en su cantera. 

De esta manera, el gasto se frenó en seco desde la temporada pasada. De los más de 500 millones que llegaron a gastar los clubes en 2016 y 2017 se pasó a los poco más de 211 de este curso. Cada vez se prevé más austeridad. La medida del gobierno ayudó a frenar la sangría y los fichajes más importantes ya no son internacionales brasileños -como ocurrió en su día- sino jugadores venidos a menos como Fellaini, Moussá Dembele, Baptistao, Ighalo o Sandro Wagner. En la mayoría de los casos se fija la cantidad de 5,8 millones para no sobrepasar el límite. Esta campaña sólo ha sobrepasado con creces esa barrera el fichaje de Hamsik por el Dalian Yifang por 20 millones. 

Otro asunto que cierra las puertas a la llegada de jugadores de fuera es el límite de extranjeros. Sólo están permitidos cuatro en plantilla y tres sobre el terreno de juego. Además, todos los equipos deben tener un jugador Sub-23 en el campo en cada encuentro por normativa. Los entrenadores, en una decisión que daña mucho la imagen del fútbol chino, los ponen de inicio y los retiran a los pocos minutos para dar entrada a futbolistas más experimentados.

En todo caso, las medidas del gobierno -también lo es haber impuesto el fútbol como asignatura obligatoria en el colegio- tienen como fin potenciar al jugador local y cortar el gasto a las empresas que son propietarias de los clubes, en la mayoría de los casos pertenecientes al propio gobierno. Un control férreo que puede jugar en contra de Sergio Ramos en su deseo de irse gratis a China.