LEGANÉS

Mantovani se despide del Huesca compitiendo contra su Leganés

Mantovani se despide del Huesca compitiendo contra su Leganés

Ballesteros

EFE

El central es leyenda en Leganés: 167 partidos entre 1ª, 2ª, 2ªB y Copa. Hace un año jugó su último duelo de pepinero pese a estar lesionado. Reencuentro especial con Szymanowski.

"Estaba tieso. Tenía pánico a romperme más, pero tenía que jugar. No podía quedarme fuera". Habla Maximiliano Martín Mantovani. No son palabras de presente. Son de pasado. De hace poco más de un año cuando, por última vez, se puso la camiseta del Leganés. También portó el brazalete. Se lo cedió Serantes, quien, a la carrera, salió disparado a la banda para darle la prenda al histórico capitán antes de salir del banquillo.

Aquella tarde de 19 de mayo de 2018 Mantovani estaba lesionado. En condiciones normales jamás habría jugado. Pero ese duelo ante el Betis en Butarque era su despedida del estadio en el que se había convertido en leyenda. Debía jugar. Y jugó. Era el 167º duelo vestido con la blanquiazul sumando 2ªB, 2ª, 1ª y Copa del Rey. Un choque envuelto en un mar de lágrimas y recuerdos. Hoy volverán. Las unas y los otros.

Un partido contra sus amigos

Esta tarde (20:45) juegan el Huesca y el Leganés en otra jornada de despedidas. El Alcoraz dice adiós a Primera (por ahora) y Martín, al equipo en el que ha ejercido como central casi indiscutible desde que llegó de Las Palmas en el mercado invernal. Han sido cinco meses transformados en un epílogo de Primera que el de Mar del Plata quizá ya no esperaba en su carrera. Un regalo en el que se ha dejado el alma. Así vive Mantovani. Entregado a todo.

Si juega (parece que sí) lo hará contra los suyos. Las camisetas pepineras que le retarán durante 90 minutos las siente como propias. El Leganés siempre será su Leganés. Aunque a éste equipo le quede poco de aquél en el que militó. En el once previsto por Pellegrino, sólo un excompañero: Siovas.

Como compensación en el banquillo visitante Mantovani encontrará a un hermano. Szymanowski retorna a una convocatoria 525 días después para retar, si juega, al hombre del que heredó el brazalete. Ambos comparten una amistad profunda que bucea en los límites de lo fraternal.

No será el único reencuentro de Mantovani. También compitieron a su lado Cuéllar, Ezequiel Muñoz, Rubén Pérez o El Zhar, todos ellos miembros de una expedición de la que también abrazará a Juan Domínguez, el jefe de material, o al doctor Lam y los fisios Alejandro Lanchas y Carlos Carlos Carballo. A Sergio Martos, el preparador físico. O a Sergio Agulló, el delegado. Un rosario de amigos para otra despedida especial de Mantovani. Al Huesca y a Primera. Por ahora.