Goles en ‘modo clásico’
El Espanyol ha recibido 32 tantos, 18 de ellos a balón parado o de centro lateral, viejos recursos que son debilidades pericas


El Espanyol ha recibido 32 goles en los 23 partidos que ha disputado hasta el momento entre LaLiga y la Copa del Rey. Lo que comenzó siendo un goteo se ha acabado transformando en una catarata: en los primeros 11 partidos, los blanquiazules recibieron diez tantos, mientras que en los siguientes 12 han acumulado 21. Esta debilidad defensiva ha coincidido además con la mala racha del equipo. Desde ese encuentro límitrofe en Sevilla, los blanquiazules solamente han sumado tres puntos de 24 en el campeonato regular y han pasado, eso sí, a los cuartos de final de la Copa.
Debajo de la piel de los goles se esconden los problemas del equipo en esta primera parte del campeonato. El 34,8% de los tantos recibidos han sido a balón parado. Eso se traduce en cuatro goles de falta directa, tres de penalti, otros tres de córner y uno de saque de banda, curiosamente el primero que abrió la veda en la jornada 3 ante el Alavés. Un dígito altísimo, por encima de los habituales.
Hay otras dos situaciones de juego que le hacen igual de daño al equipo de Rubi. Los blanquiazules han recibido siete goles de contraataque, o lo que es lo mismo, después de una pérdida de balón y de que el rival organice un ataque veloz. Otros siete tantos han provenido de centros laterales rematados por los delanteros rivales, una de las carencias que han ido a más en las últimas jornadas: tres en los tres últimos encuentros.
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Donde el Espanyol no sufre tanto en los ataques posicionales del rival que no acaban en centros laterales. Han recibido también siete, el 21,9% muchos de ellos después de desplazamientos largos a la espalda de los centrales o de pases precisos, como el gol de Luis Suárez en el derbi, el 2-1 ante el Sevilla o el 1-0 en Getafe, obra de Jorge Molina. Solamente han marcado los rivales un gol desde fuera del área que no sea a balón parado, y es precisamente el de Antunes en Getafe.
Mejorar la defensa del balón parado y de los centros laterales, dos aspectos que se basan más en la concentración y la colocación, por lo que pueden ser más entrenables, es una de las asignaturas de Rubi para este tramo. Otras situaciones de juego como los contraataques y los ataques posicionales no suponen tantos problemas para los pericos.





