ALMERÍA

El Almería aprueba un 2018 de menos a más

El conjunto rojiblanco consiguió una permanencia en Lugo de manera agónica y acaba el año con una considerable mejora. El club crece en la sociedad almeriense.

El Almería aprueba un 2018 de menos a más
CARLOS BARBA
Nico García
Redactor
Graduado en Periodismo y en Educación Primaria, también es entrenador UEFA B. Comenzó a colaborar en Diario AS en 2013, convirtiéndose en el corresponsal en Almería en 2018. Le encanta el fútbol, el ciclismo y el atletismo. Enamorado del fútbol de las categorías más bajas, ha vivido en directo los dos últimos Mundiales y Eurocopas.
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El último lustro de la UD Almería es de los peores tiempos en la historia de la entidad, que ha visto cómo su primer equipo ha pasado de estar seis temporadas en Primera División a tener que conformarse con salvarse en la categoría de plata en la última jornada. El Almería aprobó el 2018, aunque sin ser de los mejores de la clase. Eso sí, se le atisba mejoría para el nuevo año.

Lo mejor

- Permanencia en la LFP: a pesar de haber bajado las prestaciones deportivas echando un ojo al último lustro, dentro de lo negativo, el Almería consiguió mantenerse en la LFP, algo de capital importancia para la entidad almeriense. No en vano, son numerosos los históricos que bajaron y que les cuesta horrores regresar al fútbol profesional, pululando por Segunda B, incluso Tercera.

- Técnico de la casa: un año después Fran Fernández volvió a hacerse cargo del primer equipo unionista de manera interina. Su goleada (3-0) ante el Zaragoza no sirvió para que el club confiase en él (de hecho, Alfonso García Piñero le dio un toque después de que el zapillero reivindicase que el club apostase más por la gente de la casa), fichando a Lucas Alcaraz. Sin embargo, el granadino dimitió tras 21 encuentros y los últimos ocho sin ganar, con la promesa de Mario Husillos de ficharlo para el Málaga. Eso provocó que a Alfonso García padre no le quedase otra que darle el puesto al técnico almeriense para las últimas seis jornadas. Salvó al equipo y tras nuevas dudas por parte del máximo accionista, el zapillero continuó como entrenador del primer equipo. Sin ningún jugador de Almería en la plantilla, se valora positivamente que el entrenador sea de la casa, de la ciudad y forjado en el fútbol provincial.

- Crecimiento en el plano social: los seguidores demandaban que la UD Almería creciese en el plano social, abandonando esa sensación de apatía que ha mostrado la entidad rojiblanca durante mucho tiempo. La Fundación UDA, constituida en este 2018, ha sido de especial relevancia en este crecimiento. Las iniciativas son diversas, destacando la creación de un equipo femenino por primera vez en la historia del club. El conjunto compite en Segunda Andaluza. También ha salido a la luz un cuadro para jugar la Liga Genuine, para personas con discapacidad intelectual. Destaca también las Aulas Rojiblancas, actividad en la que colegios van al Estadio de los Juegos Mediterráneos a visitar las instalaciones, escuchar charlas sobre hábitos saludables o echarse fotos con sus ídolos.

- La tranquilidad del nuevo curso: el Almería apostó por un proyecto con jugadores jóvenes y sin demasiada experiencia en la LFP. Sin embargo, de momento, la apuesta está saliendo bien. No en vano, están siendo las navidades más tranquilas de los últimos seis años, con el equipo almeriense en la mitad de la tabla y a ocho puntos de los puestos de descenso. Prácticamente la totalidad de los jugadores que firmaron en el pasado estío, excepto Juan Carlos Real (fichó por una temporada ampliable a otro), lo hicieron por dos temporadas, por lo que el proyecto tiene visos de continuidad.

- El ascenso del 'B': después de seis temporadas en Segunda División B, en el ejercicio 15-16 el segundo equipo unionista descendió a Tercera tras un paupérrimo curso, colista con apenas 28 puntos. En su primer intento de regresar a la categoría de bronce del fútbol español, los almerienses cayeron en la segunda eliminatoria de ascenso por el Sporting B, que finalmente acabó ascendiendo. El Almería B lo logró el pasado mes de junio. Tras eliminar al Villarrubia en la primera eliminatoria, un gol del portero Batalla en el descuento de la vuelta ante la Arandina, permitió a los rojiblancos jugarse el ascenso ante el Villarrobledo, al que batieron 8-3 entre los dos partidos.

Lo peor

- La agonía de la permanencia: por quinta temporada consecutiva el Almería se jugó la permanencia en la última fecha. Aunque por primera vez en la historia, apenas tenía red, puesto que nunca antes se había jugado una permanencia en la Liga de Fútbol Profesional sin depender de sí mismo. Medio millar de aficionados se desplazaron la madrugada del 1 al 2 de julio vía carretera durante trece horas hasta Lugo, donde vieron a su equipo salvarse. A pesar de no depender de sí mismo, los de FF lograron la permanencia gracias a un gol de Fidel en el 69' y al descalabro de la Cultural Leonesa en Soria.

- La marcha de Joaquín Fernández: el último día de mercado se hizo oficial lo que era un secreto a voces: Joaquín Fernández puso rumbo a Valladolid tras un acuerdo entre ambos clubs. La salida del huercalense no sentó nada bien a la hinchada rojiblanca, puesto que a pesar de tener solo 22 años, era el capitán del equipo y el máximo representante de las bases. La mitad de su vida estuvo ligada al Almería, ya que iba a cumplir su undécima temporada en la entidad de la Vega de Acá. Con apenas 16 primaveras el zaguero almeriense debutó en Segunda B con el filial, y con 19, con el primer equipo. Además, dentro de la limpia que realizó el club rojiblanco y Fran Fernández, se soltaron diamantes como José Ángel Pozo, que puso rumbo al Rayo Vallecano. El genial mediapunta malagueño fue, de largo, el futbolista con más calidad del plantel unionista durante las tres últimas temporadas. También salieron otros jugadores apetecibles, caso de Fidel, precisamente, el jugador que marcó el gol de la salvación en Lugo.

- Otro año más sin la Ciudad Deportiva: en las tertulias de los bares se preguntan irónicamente si llegará antes la Ciudad Deportiva para la UDA o el AVE a la ciudad almeriense. Ya ha pasado otro año sin ese complejo tan necesario para un equipo que milita en la Liga de Fútbol Profesional. La entidad de la Vega de Acá no cumplió las condiciones establecidas por el consistorio almeriense para la concesión de los terrenos en este mismo barrio. El 6 de junio se cumplió el plazo máximo de cuatro años para, como mínimo, haber presentado un proyecto de ejecución.

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- La bajada del número de abonados: muchos seguidores se han cansado del rumbo que lleva el club en el último lustro y el pasado verano no se abonaron después de muchos años haciéndolo. De todas formas, el incremento no ha sido drástico, aunque sí se nota en las gradas del Estadio de los Juegos Mediterráneos. Hasta lo que va de curso han asistido 7.050 espectadores de media al estadio de la Vega de Acá, por los 7.558 que lo hacían en la temporada 16-17.

- El rumbo del filial en Segunda B: tras conseguir el primer ascenso a Segunda División B en el campo, el filial almeriense la está pasando canutas en el grupo IV, estando en posiciones de descenso y viendo las de permanencia a seis puntos. Los de Esteban Navarro se fueron a navidades con sabor dulce tras imponerse (2-0) al CD El Ejido la pasada semana, pero deben mejorar si quieren permanecer en una categoría a la que tanto les ha costado regresar. Apenas han conseguido cuatro victorias y tres empates en 18 partidos, siendo el equipo más goleado (32 tantos). Necesita reforzarse en enero.

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