El purgatorio de Jordi Alba
Regresa hoy a Mestalla, donde se siente persona non grata desde su fichaje por el Barcelona. "No entiendo el trato que me dan", declaró el año pasado.


Jordi Alba es recibido como persona non grata en Mestalla; cosa que él no entiende, algo que repudia y le llega a atormentar, cuanto menos molestar. Así lo denunció hace un año en público, así lo relata en privado a sus muchos amigos que tiene por Valencia. “No entiendo el trato que me dan”, llegó a confesar. Desde la Curva Nord, principalmente, salen improperios dirigidos hacia el lateral. Ello sucede desde el 2 de septiembre de 2013, en la primera de sus seis visitas a Valencia tras fichar por el Barcelona. Y regresa a la que fuera su casa y hoy su particular purgatorio.
Jordi Alba, que ha vuelto a quedarse fuera de la lista de Luis Enrique, recuerda siempre que puede que llegó con 18 años “gratis” al Valencia (para ser exactos, el Cornellà cobró 6.000 euros) y se fue cinco años después dejando 14 millones de euros. Ello tras 110 partidos con la camiseta blanquinegra, con la que empezó actuando de extremo y acabó de lateral. Ello a raíz de un partido en Bremen en el que Unai Emery retrasó su posición, un partido que le cambió la vida.
Mata o Joaquín son aclamados por la afición del Valencia
Pero así como Juan Mata fue aclamado el martes en Old Trafford por los 700 valencianistas allí presentes o como Mestalla rinde tributo a Joaquín Sánchez cada vez que allí juega con el Betis, Jordi Alba escucha silbidos y también insultos desde hace seis años cuando se enfrenta al Valencia. “Creo que tendrían que tener más respeto por mí igual que lo tengo yo por ellos”, dijo al acabar el partido de Liga de la pasada temporada, que se saldó con empate a uno gracias a un gol suyo en el 82’.
Jordi Alba, en sus años de valencianista, nunca tuvo ningún problema con la que era su afición. Su principal y casi único ‘cabreo’ fue con el club en su primer año como profesional. Fue porque le obligaron a jugar con el ‘28’ para mantenerle ficha del filial y así ahorrarse los 50.000 euros que hubiera costado inscribirlo con dorsal del primer equipo (entre el 1 y el 25). Pero, más allá de que el asunto del dorsal sirva como prueba de su carácter competitivo, Jordi Alba no tuvo problema alguno con la afición del Valencia hasta que llegó la hora de su renovación. Ahí radicaría el origen de la reacción, que no justificación, de Mestalla.
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En octubre de 2011, el Valencia mantuvo una primera toma de contacto para renovar a Jordi Alba, cuyo contrataba acababa en junio de 2013. El lateral ya era fijo en la Selección, tenía solo 22 años y desde un principio el club de Mestalla atisbó y relató (filtró) la poca voluntad que tenía el jugador de negociar una renovación. A principios de 2012 se publicó en la Ciudad Condal que tenía un acuerdo con el FC Barcelona y el 28 de junio, en mitad de Eurocopa, se hizo oficial su traspaso.
La venta de Jordi Alba, más allá de su valía, le salió perfecta al Valencia. Su marcha permitió apostar por Bernat (PSG), al que vendieron solo un año después al Bayern Munich. Por él ha ingresado por diferentes conceptos unos 14 millones. Y a Bernat le sustituyó José Luis Gayà, curiosamente, uno de los laterales de Luis Enrique en la Selección.





