M.CITY 2 - NEWCASTLE 1

El City se durmió y casi lo paga

El City se durmió y casi lo paga

JASON CAIRNDUFF

REUTERS

Un trallazo desde 30 metros de Walker evitó que el Newcastle de Benítez puntuara en el Etihad. Bernardo Silva fue el revulsivo de los de Guardiola.

Si para algo tiene que servirle la victoria de hoy ante el Newcastle de Benítez al Manchester City es para darse cuenta de que sin hambre, sin estar enchufados los 90 minutos, no van a volver a ganar la Premier League. No se trata de falta de actitud de los jugadores, ni de un problema en la idea de juego, sino más bien de pequeñas desconexiones fruto quizás de la complacencia que les está haciendo especular demasiado con el resultado en una liga en la que hay cuatro equipos que todavía no han perdido un solo punto. Por suerte un obús de Walker desde 30 metros contrarrestó el empate de Yedlin tras el tempranero gol de Sterling, pero el parón de selecciones abrirá un periodo de reflexión que seguro que aprovechará el entrenador catalán.

Y es que algo está cambiando en el Manchester City, aunque por suerte parece que Guardiola ya se ha dado cuenta de ello. A los actuales campeones de la Premier se les notó espesos durante diversos tramos del encuentro en los que el rodillo que tenían activado durante toda la temporada anterior, ese que les hacía no retirar el pie del acelerador ni cuando iban ganando por goleada, no apareció cuando más se necesitaba.

Sobre todo teniendo en cuenta que, al adelantarse al Newcastle a los siete minutos de juego gracias a un disparo cruzado de Sterling al palo largo de Dubravka, a las Urracas se les había venido abajo un plan que casi les hizo rascar puntos frente al Chelsea el fin de semana pasado. La sensación en el Etihad era la de otra tarde plácida para disfrutar, pero la falta de ocasiones a pesar del monopolio de la posesión permitió al Newcastle crecer en el partido y terminar empatando a la media hora de juego gracias a un gran pase de Rondón que remató Yedlin en el segundo palo.

Salía Guardiola pensativo del vestuario en la segunda mitad, buscando la forma de reactivar a los suyos y quebrar la muralla de Benítez, y encontró en Bernardo Silva la chispa de creatividad que necesitaba. El portugués tiene la difícil tarea de suplir gran parte del socavón que ha dejado la lesión de Kevin De Bruyne, aunque por el momento está siendo uno de los mejores del Manchester City en este arranque de temporada.

Pero, paradójicamente, el tanto de la victoria no llegó gracias a una jugada de elaboración ni profundidad, sino gracias a un misil de Kyle Walker desde 30 metros ante el que nada pudo hacer Dubravka y que sirvió para devolver la tranquilidad a unos citizens que ya pincharon la semana pasada por culpa de un gol con la mano que no debió subir al marcador.

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