Umtiti y Rakitic brillan
Doce jugadores del Barça han terminado el Mundial con sensaciones muy distintas. Mina y Coutinho también destacaron; Messi, la decepción.

Ter Stegen. Alemania. Después de haber sido pieza clave en la clasificación y estar a gran nivel, Neuer se recuperó a tiempo y Löw respetó sus galones y mandó al portero azulgrana al banquillo. Al menos públicamente, Ter Stegen no mostró su malestar. Sin embargo, conociendo su pulso con Bravo durante dos temporadas en el Barça, no debió ser de su agrado. Acabó la temporada triste después de firmar el mejor curso de su carrera deportiva con el Barcelona. Löw le puede dar la titularidad en septiembre.
Piqué. España. Lejos de su mejor momento de forma y aparentemente despistado en todo lo que hizo, el Mundial no le sentó bien al central. Nunca encontró su sitio ni pudo mostrar liderazgo. Ya ante Portugal, en el estreno, tuvo errores de concentración, así como sucedió ante Irán y Marruecos, donde, todo sea dicho, pudo marcar. En el cruce de octavos ante Rusia, una incomprensible mano acabó por sentenciar al equipo nacional. Titular en todos los partidos, a priori no volverá a jugar en La Roja.
Alba. España Acostumbrado en el Barça a llegar a la línea de fondo para acabar la jugada con un pase atrás, Alba nunca se encontró tan cómodo como con Valverde en el Mundial. Conforme fue pasando el campeonato, se fue diluyendo y errando algunos pases que siempre prueba con acierto. Ante Rusia, en el último partido, tampoco pudo ser la sorpresa. Lo jugó todo pero acabó frustrado. Después de varios 'mensajes' durante la temporada a Luis Enrique, ahora le tocará lidiar con él.
Busquets. España. Más errores que aciertos. Siempre vigilado, nunca encontró el sitio para poder gobernar la media. Se sintió poco arropado y eso propició que los rivales de la Selección apenas tuviesen problemas para generar juego. Dio una asistencia. Ayer cumplió 30 años y posiblemente, antes de ir a Rusia, tendría otra idea de celebración.
Umtiti. Francia. Su comienzo en el Mundial fue preocupante. Cometió un penalti absurdo en un balón cruzado de Australia al área que significó el 1-1 provisional de los socceroos. Un error que pareció confirmar su flojo final de temporada en el Barça, donde había estado horrible en la noche de Roma. Sin embargo, el francés se corrigió y ya estuvo correcto. Su explosión vino a partir de cuartos, en el que supo contener las embestidas de su compañero Luis Suárez y estuvo impecable. Su momento de gloria llegó en semifinales, con el gol de cabeza. Su anticipación ante Fellaini ya está en el imaginario colectivo del fútbol francés. En Barcelona, se ha comparado con el gol de Puyol en la semifinal del Mundial de Sudáfrica. Umtiti también tuvo un papel destacado en la final, especialmente en los primeros minutos, donde corrigió varios errores de posición de sus compañeros en defensa con excepcionales coberturas. Umtiti no había sido titular en la Eurocopa de Francia pero sí jugó la final y convenció a Deschamps, que lo ha convertido en uno de sus intocables. Además, ha lucido una figura mucho más esbelta que en los últimos meses de la pasada temporada. Algunas fuentes indican que perdió cuatro kilos para llegar en una condición óptima a la cita de Rusia.
Dembélé. Francia. El gran damnificado de la entrada en el once de Giroud. Jugó como titular dos partidos en la primera fase ante Australia y Dinamarca pero no resultó lo desequilibrante que esperaba Deschamps. Su participación en el resto del Mundial ha resultado poco relevante. No regresará reforzado y se jugará su prestigio el próximo curso.
Rakitic. Croacia. Sobresaliente. Especialmente recordado será su partido en la primera fase contra Argentina, coronado con un gol. Y los dos penaltis que transformó en las tandas ante Dinamarca y Rusia con los que Croacia se clasificó para semifinales. Luka Modric, capitán en la finalista, quiso compartir el Balón de Oro del Mundial con el culé. Lo de Rakitic en el Mundial ha sido un escándalo y una heroicidad. Fue capaz hasta de superar una fiebre el día antes de la semifinal. Sólo descansó el día que tocaba (ante Islandia), pero el medio disfrutó cada uno de los 638 minutos que fue alineado. Rakitic jugó el campeonato convencido de que era su momento. Sin duda, se trata de un futbolista en esplendor y un excelente deportista. Solidario, no le importa correr por los demás y que otros se lleven los elogios. Siempre estuvo ahí, para remar y hacer jugar. Comodín en la presión y habilidoso en la elaboración, sólo le quedó ser más atrevido desde fuera del área (tres tiros). Compenetrado al máximo con sus compañeros, Modric siempre respiró al verlo cerca. Acababa los partidos presionando, como si nada. Ha sido la Copa del Mundo de Rakitic, aunque se quedó sin premio. Tras una gran temporada en el Camp Nou, en Rusia ha refrendado su sensacional estado de forma. Ha jugado más de 70 partidos esta temporada. Habrá que ver cómo se recupera.
Vermaelen. Bélgica. El sistema de tres centrales de Roberto Martínez le dejó fuera del once tipo y apenas tuvo oportunidades. Apareció en el último partido de la primera fase contra Inglaterra en el que no había nada en juego. Salió ocho minutos en los cuartos contra Brasil para defender el 2-1, pero tuvo trabajo y lo solventó. La lesión de Chadli en el partido por el tercer y cuarto puesto permitió que jugase 52 minutos. El Mundial le deja donde estaba, como cuarto central del Barça y propenso a las lesiones.
Mina. Colombia. Yerry Mina ha jugado un Mundial perfecto en términos particulares. Después de ser suplente en el primer partido, hizo el 1-0 ante Polonia y marcó el gol decisivo ante Senegal que metió a Colombia en los octavos. También empató el partido contra Inglaterra, que se fue a los penaltis. Ha demostrado un poderío descomunal en el juego aéreo, energía y ganas de competir. En Colombia ha terminado como un héroe nacional, pero en Barcelona su futuro es crudo. Podría no seguir.
Messi. Argentina. Un error desde el punto de penalti en el estreno ante Islandia acabó por ahogarle en la ansiedad de tener que cargar con una losa llamada Argentina. Mezcló actuaciones nefastas con algún brote verde como el gol ante Nigeria, pero todo muy escaso. Por cuarto Mundial consecutivo, volvió a casa vacío. Esta vez, ni siquiera pudo llegar a la final o ser elegido mejor jugador como en 2014. Sólo se entendió con Banega en el centro del campo. Asistió a Agüero en el insuficiente 4-3 ante Francia. No ha aclarado si volverá a jugar con Argentina. Antes del Mundial lo había dejado en el aire.
Noticias relacionadas
Coutinho. Brasil. Notable alto. Marcó un golazo en la primera jornada ante Suiza, salvó a Brasil ante Costa Rica con otro tanto y asistió a Paulinho contra Serbia. Pinchó en el partido ante México y dio una nueva asistencia a Renato Augusto ante Bélgica. Buenos números y un único problema. No sabe dosificarse y acaba cansado los partidos.
Súarez. Uruguay. Ha demostrado en el Mundial que sigue estando para el fútbol de élite. Después de un inicio algo errático ante Egipto, marcó y clasificó a Uruguay ante Arabia y repitió contra Rusia con un golazo de falta. Asistió a Cavani para derrotar a Portugal y llegó cansado a los cuartos contra Francia. Alma competitiva de Uruguay.





