Perarnau, Rubi y los partidos de los viernes con Valverde
Compartían el vestuario de los árbitros del campo de Sant Adrià, charlaban de fútbol, entrenaban a las 10:00 con mucho respeto entre ambos.


Cualquier día de 2007, a las 8:30 de la mañana en la Ciudad Deportiva de Sant Adrià. Óscar Perarnau es el primero en llegar. Aparca el coche y se dirige al vestuario de los árbitros del campo principal. Luego, le siguen Joan Francesc Ferrer, Rubi, y sus ayudantes. Poco después, Dani Poyatos, la mano derecha de Perarnau en un Juvenil que acabó aquella Liga con 15 puntos de ventaja sobre el Barcelona.
Es un vestuario futbolero, de ambiente cordial. Apenas hay bromas y anécdotas que recordar, pero sí mucho fútbol, debates sobre el juego y los partidos que se han ido disputando durante la semana. Perarnau y Rubi eran dos personas prudentes, que marcaban las distancias pero que se respetaban. Ambos debían tomar decisiones sobre qué jugadores del Juvenil ascenderían para reforzar al segundo equipo. A las 10:00 empezaban los entrenamientos, y las charlas se sucedían a diario también sobre metodología y modelos de juego.
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Por encima de ellos, Ernesto Valverde, el técnico del primer equipo que mantenía contacto con Rubi prácticamente a diario y guardaba buena relación con Perarnau. Hombre de club, el actual entrenador del Barcelona se interesaba por el Juvenil. No solo compartían horas en los despachos, sino también en el césped. Los viernes, a las 13:30, organizaban un partido entre técnicos del primer equipo y de la base, en los que participaban siempre que podían Valverde, Rubi y Perarnau. Todo transcurría en un ambiente de normalidad y simplicidad entre personas que entendían la profesión lejos del protagonismo.
Aquella etapa marcó sobre todo a Rubi y Perarnau, por los éxitos que consiguieron con sus equipos, por encontrarse muy cerca de esa elite de la que ahora disfrutan. Ambos llevan las riendas deportivas del Espanyol, mientras que Valverde lo hace en el Barcelona. Hace 11 años compartían vestuario, fútbol e inquietudes todos los viernes en Sant Adrià.





