REAL MADRID

El once histórico de la era Zidane: un equipo para el recuerdo

Con la incógnita de la discutida bbC, donde Bale fue perdiendo peso en el equipo titular hasta caerse del mismo, el once de la era Zidane ya es leyenda.

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En sus dos temporadas y media al frente del Real Madrid, la figura de Zinedine Zidane como entrenador quedará para siempre vinculada a un equipo de leyenda, un once que la afición guardará en la memoria y recitará de carrerilla para siempre.

Con la incógnita de la eternamente discutida bbC, donde Gareth Bale fue perdiendo peso en el equipo titular hasta caerse del mismo, este es el once legendario de la era Zidane:

KEYLOR NAVAS, SU PORTERO. Siempre en el centro de los rumores de fichajes cada verano, Zidane ha sido el gran valedor del portero costarricense, hasta el punto de desechar fichajes como el de Kepa que el club tenía prácticamenrte cerrado. El tico respondió con grandes actuaciones en los momentos claves.

CARVAJAL, LA FUERZA DE LA CANTERA. Dueño y señor de la banda derecha, pese a su juventud, Zidane no dudó en ningún momento del canterano, al que otorgó el monopolio del carril diestro incluso en sus peores momentos, la mayoría vinculados a las lesiones. Un seguro en ataque y en defensa.

VARANE, SU APUESTA. El central francés es uno de los grandes legados de Zidane al Real Madrid. El jugador formado en las categorías inferiores del Lens fue la gran apuesta del entrenador galo cuando aún era asesor del club. El Madrid le fichó a petición de Zidane y el discípulo no le falló.

RAMOS, EL CORAZÓN DE ZIDANE. Mito del club, uno de los pilares del proyecto, indiscutible e incuestionable, Zidane siempre ha sabido sacar el mejor rendimiento de uno de los jugadores capitales de la historia del Real Madrid. Disperso en muchos partidos de cada temporada, Ramos ha tenido la virtud de mostrar al gran Ramos en los momentos cruciales. Sus goles, actitud y temperamento han sido fundamentales en la conquista de los títulos. Su recuerdo siempre estará ligado al gol al Atlético de Madrid en Lisboa.

MARCELO, LA SONRISA DEL MADRID. Su alegría en ataque alentó remontadas inolvidables y partidos épicos. Junto a Gento y Roberto Carlos, el mejor lateral izquierdo de la historia del Real Madrid ha explotado todo su talento bajo la batuta de Zidane.

CASEMIRO, EL MURO. Tras su año en el Oporto, Zidane le recuperó para apuntalar la parcela defensiva del Madrid, la parte más débil del equipo. Firme y contundente en el corte, su buen posicionamiento y su derroche físico han sido imprescindibles para dotar de fortaleza al equipo.

KROOS, LA FIABILIDAD. Técnica, colocación y polivalencia al servicio de un equipo de estrellas. Un seguro en labores de creación y contención, el centrocampista alemán ha dotado al Madrid de Zidane de la pausa y la calma precisas en los momentos más intensos. Siempre en un segundo plano, dejando el brillo para los otros, de sus finas botas han salido también asistencias extraordinarias. 

MODRIC, EL CEREBRO. En sus dos temporadas y media a las órdenes del francés, el croata ha sido la prolongación de Zidane sobre el césped. El futbolista total, un elegido por el balón, su visión de juego elevó al equipo a las cotas más altas. Sin duda, el centrocampista clave de un equipo legendario.

ISCO, EL DUENDE. Pese a su constante intermitencia una temporada tras otra, Zidane siempre confió en el duende del malagueño para desatascar los partidos más indigestos. Titular en las dos últimas finales de Champions, ha jugado en las tres consecutivas. De sus botas siempre despertó el último pase, la jugada genial que resolvía la eliminatoria.

CRISTIANO, LA LEYENDA. Goles, instinto y pundonor, su constante pelea por mejorar y hacer mejor al Real Madrid han situado al portugués a la altura de Alfredo Di Stéfano. Uno de los mejores futbolistas de la historia de la Copa de Europa, mito y leyenda viva del club, este Madrid pasará a la historia como el Madrid de Cristiano.

BENZEMA, EL IMPREDECIBLE. El futbolista más cuestionado del once por crítica y aficionados, que nunca puso en cuestión su talento, pero sí su rendimiento. Quien nunca dudó de él fue Zidane, que hizo de la defensa de Benzema una de sus banderas. La apuesta siempre le funcionó en los momentos claves.