ESPANYOL-ATHLETIC

Un punto para bajar el telón en Cornellà

Y Quique empezó una espantá que no prosperó finalmente. En junio se irá. Hasta entonces, puede hacer soñar a los pericos. Hay mimbres y seguro que voluntad. ¿Empezamos el miércoles?

La Curva y su pancarta solidaria.
GORKA LEIZA
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
Actualizado a

Primer ciclo. Un empate cierra una primera vuelta explosiva para el Espanyol, que lo sitúa con 24 puntos (dos menos que el curso pasado) y un sprint final que acercan el equipo a su mejor versión. Todos los reproches a Quique, gran protagonista del partido, se centran antes del día del Girona, cuando no fue capaz de mover la alineación y el sistema, y el Espanyol se acercó más a la zona de descenso que a los objetivos europeos. Esa catarsis ha regenerado a un equipo que, de mantener esta mejora, acabará nuevamente entre los diez primeros, cerca de una séptima plaza que está abierta. Si el Athletic es un candidato a ocuparla, anoche demostró que no es mejor que el Espanyol.

Silbido perico. El momento más esperado, después del flirteo y la casi marcha de Quique al Stoke, fue cuando su nombre se mencionó por megafonía. Los silbidos se contaban más que los aplausos, expresando la gente su opinión por un coqueteo que pudo cuajar y del que cada vez se tienen más detalles. Tanto el comportamiento del club como el del entrenador no corresponden a un proyecto sólido y duradero, que aspira a subirse al carro europeo en un corto periodo de tiempo.

Al compás. Dejando a un lado el proyecto y hablando del partido ante el Athletic, lleno de imprecisiones, dos nombres sobresalieron en el equipo blanquiazul. Primero Darder, suelto en mediocampo, dirigiendo la orquesta con su criterio y sus pases precisos. El 4-3-2-1, con más jugadores por dentro y más profundidad de los laterales, le ayuda al equipo a tener posesiones más largas y a progresar si el equipo rival se atrinchera. Incluso a presionar tras pérdida, como hizo Gerard en el 1-0, otro latigazo de un delantero infravalorado a nivel nacional.

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El bisturí. Así es Gerard, un catálogo de instrumentos. Un futbolista que entiende el juego en todas sus fases, y de esos hay pocos. Compárenlo con Leo Baptistao, por ejemplo, un delantero vertical, veloz y que se mueve bien al espacio. Sin ser tan directo, Gerard puede organizar el juego, darle continuidad, dar asistencias, robar balones y hasta defender en campo propio como si fuera un central de categoría. Y mete goles a pares. Inteligente, el Espanyol tiene que estar agradecido de que su mejor jugador no se haya marchado, como comentó Quique. Y Lopetegui, al menos, debería darle una oportunidad. Si brilla en un equipo como el Espanyol, ¿que hará con uno más ofensivo y de más calidad?

Velocidad. La semana fue una obra de teatro en Cornellà. Ya nadie se acuerda del adiós de Robert, el hombre que ha aglutinado las decisiones en la era Chen. Y su entrenador, al día siguiente, empezó una 'espantá' que no prosperó finalmente. En junio se irá. Hasta entonces, puede hacer soñar a los pericos. Hay mimbres y seguro que voluntad. ¿Empezamos el miércoles?

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