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La ikurriña en manos de Iribar y Kortabarria (1976)

366 HISTORIAS DEL FÚTBOL MUNDIAL | 5 DE DICIEMBRE

La ikurriña en manos de Iribar y Kortabarria (1976)

Iribar y Kortabarria con la ikurriña en un derbi entre la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao.

Diario AS

Diario AS

Franco había fallecido el 20 de noviembre del año anterior, y España estaba en lo que pasó a la historia como el período de la Transición. Una época políticamente ilusionada, agitada y polémica, en la que los defensores del franquismo se enfrentaban a una oleada irresistible de demandas de libertad. Por entonces la ikurriña, la bandera vasca, estaba aún prohibida, como lo estaba la senyera, bandera de Cataluña. Esta, no obstante, había ido ocupando desde tiempo atrás su espacio al menos en el Camp Nou, donde desde hacía algunos años había sido frecuente (y tolerada) la presencia de senyeras mezcladas con las banderas blaugrana, en especial en las visitas del Real Madrid. Pero la ikurriña aún era perseguida, asociada como estaba al terrorismo etarra, más que a la simple aspiración nacionalista.

La gran reivindicación, que efectivamente consiguió romper todas las barreras, se produjo en el primer derbi vasco de aquella liga. Athletic de Bilbao y Real Sociedad no siempre se han llevado bien, más bien se han mirado con el recelo propio de los rivales regionales. Pero en algo estaban de acuerdo, y ese día, sin aviso previo, y para sorpresa de todos, la salida al campo fue precedida por la ikurriña. Kortabarria, capitán de la Real, la portaba con la mano izquierda; Iribar, el mítico «Chopo», portero y capitán del Athletic, la sostenía con la derecha. Tras ellos, ordenados en sendas filas, sus compañeros de equipo. El partido se jugó en el viejo campo de Atocha, que prorrumpió en una ovación atronadora cuando se produjo la impactante imagen. En muchos ojos se vieron lágrimas de emoción. La idea había sido, se supo luego, de Kortabarria, un amigo del cual le hizo llegar la bandera, plegada y escondida, al vestuario, en los prolegómenos del partido. Hubo acuerdo en los dos vestuarios y también con los entrenadores, Irulegui y Aguirre, ambos ex jugadores de la Real y el Athletic, respectivamente. El que no sabía nada era el árbitro, el andaluz Sánchez Ríos, que luego consignaría el hecho en el acta.

Después de la liturgia nacionalista vino el fútbol, donde el acuerdo dio paso a la lucha verdadera. Ganó la Real por cinco a cero. Era ya la gran Real Sociedad que acabaría ganando dos ligas: Arconada; Choperena, Kortabarria, Gaztelu, Olaizola; Diego, Murillo, Zamora; Idígoras, Satrústegui (Muruzábal, 85') y López Ufarte. Por el Athletic jugaron: Iribar; Lasa, Guisasola, Madariaga, Escalza; Oñaederra, Villar (sí, el luego tantos años presidente de la Federación), Churruca; Dani, Carlos y Rojo. En el descanso salió Irureta por Villar. Pese a lo abultado del marcador, el Athletic acabaría el campeonato mucho mejor clasificado que la Real, pues fue tercero, mientras que su vecino guipuzcoano solo fue octavo. Aquella gran Real aún se estaba fraguando.

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