ALCORCÓN-ESPANYOL

Reyes salva el 'Alcorcoñazo'

Le bastó al Espanyol la magia de Reyes y Baptistao, quienes tejieron el 1-1, para salir vivo de un partido que no pasará a la historia.

Reyes salva el 'Alcorcoñazo'
RAFA APARICIO

Atlético de Madrid vs Espanyol

Magia perica. Le bastó al Espanyol la magia de Reyes y Baptistao, quienes tejieron el 1-1, para salir vivo de un partido que no pasará a la historia, que más que un Alcorconazo fue un Alcorcoñazo, sobre todo del lado blanquiazul, que apenas inquietó al equipo alfarero hasta que Quique tiró de su banquillo. Salvo Roberto y Melendo, el resto de habituales suplentes no lograron estar cómodos y llevar el peso del encuentro, enfriados como la noche madrileña, despistados y faltos de atrevimiento, como si en vez de diciembre estuviese llegando aún agosto.

Equipo educado. Pero la Copa no es la pretemporada aunque también sea una competición amable, capaz de sacar la mejor cara de los aficionados. Así el Santo Domingo aplaudió en el minuto 21 como si fuera el RCDE Stadium o a Óscar Duarte después de reincorporarse al campo tras una espantosa caída de espaldas. Más que una competición en la que estaba en juego pasar o no de ronda, esta ida de deiciseisavos parecía un homenaje al equipo alfarero, en el que el Espanyol no molestó, fue inocuo, finalmente rescatado por la calidad de dos fichajes de este verano.

‘Déja vu’. El equipo que alineó Quique recordó al del curso pasado. De hecho, solamente Roberto, Roca y Melendo no estaban en la plantilla de Sergio y Galca. Blando, timorato por momentos y falto de liderazgo, solo el jovencísimo Melendo se echó el equipo a la espalda en el segundo tiempo y suyas fueron las acciones más interesantes. Desaparecido Caicedo y desubicado Hernán, no hubo desequilibrios ante la mirada de Quique, que vio el partido resguardado y charlando con sus ayudantes, consciente de que lo que estaba viendo no era lo que pretendía. Algo que también pensaron los aficionados de Madrid y Extremadura que acudieron a animar al Espanyol.

Sin ritmo. Después de seis partidos sin recibir gol, el Espanyol rompió su imbatibilidad. Lo peor fue cómo llegó esa diana, después de que el equipo encadenase errores en la presión y se desorganizara defensivamente, curiosamente los puntos fuertes que le han aupado a la zona media de la tabla. Los jugadores no eran los mismos y la falta de ritmo de competición, como le puede ocurrir a Óscar Duarte, no ayudan en este tipo de partidos, faltos de ambiente y a veces de exigencia por el margen de error y la diferencia de niveles.

La ilusión de la Copa. Reyes le dio la asistencia a Baptistao y le dio tiempo a llegar al área para rematar con su zurda el pase del ítalo-brasileño. El andaluz le dedicó el gol a su mujer, quien está embarazada. Un regalo agradecido por los aficionados pericos, quienes empiezan la Copa de forma descafeinada pero que va ganando efervescencia con el paso de las rondas hasta convertirse en la ilusión del curso.

Sin juicios. Sería injusto hacer juicios individuales del partido, teniendo en cuenta que se juntaron hasta cinco jugadores con menos de 200 minutos en competición esta temporada, y juntarlos a todos en un mismo equipo siempre juega en su contra. Prueba superada para los pericos, al menos en el resultado. Ahora llega el Calderón, prueba del algodón ante un equipo igual de incómodo que el de Quique. Duelo entre iguales.