366 HISTORIAS DEL FÚTBOL MUNDIAL | 19 DE NOVIEMBRE

Un prisionero alemán en la portería del City (1949)

Un prisionero alemán
en la portería del City (1949)

Bert Trautmann era un muchacho en la Alemania nazi, como tantos otros cautivado por la ola que desató Hitler. Cuando empezó la guerra tenía diecisiete años y se presentó voluntario al ejército. Suspendió el examen de intérprete de morse y se hizo paracaidista. Peleó en Crimea y en Moscú. Fue capturado y utilizado para reparar carreteras, pero en un contraataque alemán consiguió escaparse. Volvió a combatir y finalmente fue apresado por los aliados a orillas del Rin cinco semanas antes de acabar la guerra. Estuvo prisionero primero en Bélgica y luego en Inglaterra.

Y fue allí, en partidillos entre prisioneros y guardianes, donde empezó a destacar como portero. Le fichó el Saint Helens, de regional, y destacó tan poderosamente que fueron por él el Tottenham, el Arsenal y el Manchester City. «Opté por el City porque siempre me dijeron que en Inglaterra la gente es mejor cuanto más al norte te vas.» Había decidido quedarse a vivir en Inglaterra porque en Alemania ya no le quedaba nada: ni casa, ni ropa, ni familia. Tenía que emprender una nueva vida en casa de los vencedores.

Era en 1949, él tenía veintiséis años. Y aunque estaban lejos de Londres, su presencia no fue muy bien acogida: unas 50 000 personas se manifestaron con pancartas contra el fichaje de ese portero alemán. Su debut, que se produjo en el campo del Bolton, atrajo 27 000 espectadores, curiosos por la extraña presencia de un soldado nazi en el equipo rival. Y no acabó bien para él: el City perdió 3-0. Pero Trautmann era un buen portero, superó todas las circunstancias y se mantuvo en la puerta del City durante quince años. Su día de mayor gloria fue la final de la FA Cup de 1956, en la que los suyos ganaron al Birmingham por 3-1, y él se mantuvo en el campo los últimos quince minutos con una vértebra rota, pese a lo cual tuvo grandes intervenciones. Fue elegido por la asociación de futbolistas mejor jugador de la temporada, primera vez que tal honor recaía en un extranjero.

Su despedida, en 1964, tuvo lugar en un partido de homenaje por todo lo alto. Un combinado de los dos equipos de Manchester, en el que figuró entre otros Bobby Charlton, se enfrentó a la selección inglesa. Charlton dijo de él que había sido el mejor portero de todos los tiempos y la asociación de futbolistas le colocó como portero del que llamaron «once de Wembley», con los mejores jugadores de su liga en la historia: Trautmann; Spencer, Hapgood; Blanchflower, Wright, Bobby Moore; Matthews, Carter, Milburn, Bobby Charlton y Finney. En 2004, la reina Isabel le nombró oficial del Imperio británico. El tiempo le trajo a España, en busca del suave clima de nuestra costa mediterránea. Vive en Almenara, en la provincia de Castellón, como uno más de los ancianos felices que disfrutan en aquella costa dorada.