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Esta fue la particular 'bronca' de Pep Guardiola a Kimmich

El pasado marzo, tras el partido del Bayern ante el Dortmund, Guardiola agarró con fuerza a Kimmich y se puso cara a cara con él. Ahora, se desvela lo que ocurrió.

Rostov-Bayern de Munich en directo

Una de las imágenes más peculiares que dejó Pep Guardiola en su etapa como técnico del Bayern Munich ocurrió el pasado mes de marzo. El conjunto de Munich visitó al Borussia Dortmund, un choque acabó con empate a cero, pero el momento más recordado ocurrió al finalizar el choque. Guardiola salió disparado con el pitido final a buscar a Kimmich, se puso enfrenté y comenzó a abroncarle.

Esa acción fue considerada como 'una gran bronca', algo que se desvela que no es así. Martí Perarnau en su libro 'Pep Guardiola, La metamorfosis' revela la conversación entre ambos. En los minutos finales, Guardiola dio entrada a Benatia, a quién explicó unas órdenes con respecto a la posición de Kimmich. El jugador bávaro no acató esas ordenes y a Guardiola no le gustó. Con el pitido final se dirigió hacia su jugador, pero antes preguntó a Benatia.  "Mehdi, ¿le has dado las instrucciones a Kimmich?", preguntó el catalán. "Sí, Pep, se lo he dicho, pero había mucho ruido", contestó el jugador.

Guardiola agarró a Kimmich y le preguntó por la jugada, ¿has oído las instrucciones de Benatia?. No, Pep, no las he oído, contestó el jugador.  ¡Joder, tenías que colocarte de mediocentro!, replicó Guardiola. Lo siento, no lo he escuchado, reiteró Kimmich. Tenías que colocarte por delante de la defensa de cuatro y mantener la posición, pero te has ido de la zona y hemos perdido el control. Tienes que estar atento cuando te dan instrucciones, concluyó enfadado Pep. Lo siento, no me he enterado, repitió de nuevo el jugador.

Acto seguido, Guardiola quiso quitarle hierro al fallo y abrazó con fuerza al jugador para decirle al oído. Has jugado sensacional, Josah. Eres bueno, muy bueno. ¡Te dije que podías hacerlo, te lo dije!. Gracias, Pep, ha sido duro, pero ha salido bien, replicó Kimmich. No, bien no. Ha salido cojonudo. Eres la hostia, Josh, eres la hostia. Estoy muy orgulloso de ti, concluyó el entrenador.