366 HISTORIAS DEL FÚTBOL MUNDIAL | 4 DE OCTUBRE

El Sochaux, condenado un año sin salir de Francia (1956)

Enrique Mateos, durante la presentación de Raymond Kopa ante el Sochaux.
Diario AS

Raymond Kopa, el Napoléon del fútbol, fue la segunda gran estrella que buscó Santiago Bernabéu para su gran Real Madrid. Era la figura del fútbol francés, estrella del ataque del Stade de Reims y de la selección del gallo, con la que había impresionado en una visita al Bernabéu, de la que salió a hombros. Kopa había jugado contra el Madrid la final de la primera Copa de Europa, ganada por los blancos en el Parque de los Príncipes de París. Bernabéu ya le había invitado a participar en el homenaje a Molowny, al que también acudieron Kubala y Collar, con lo que salió esta curiosa delantera: Molowny, Kopa, Di Stéfano, Kubala y Collar. Como entonces solo se podía tener un extranjero por equipo, Bernabéu convenció a Di Stéfano para que se hiciera español, acogiéndose al convenio de doble nacionalidad al que tenía derecho por ser de un país hispanoamericano y llevar dos años de residencia en el nuestro. Di Stéfano obtuvo la nacionalidad el 13 de octubre de ese año, lo que al tiempo de abrirle la posibilidad de jugar en la selección española abría la puerta a la inscripción de Kopa para partidos oficiales.

Mientras se resolvían los trámites, el Madrid montó un partido amistoso ante el Sochaux, de la Primera División francesa, un partido entre semana en el Bernabéu, al que acudió bastante público al reclamo del nuevo genio. El Madrid alineó una delantera formada por Casado, Kopa, Di Stéfano, Mateos y Gento. El resultado fue escandaloso: 14-1. Mateos, que veía peligrar su puesto con la llegada del nuevo astro (de hecho, de no ser por la lesión de Rial quizá no hubiera jugado ese partido), marcó cinco, Kopa y Di Stéfano, tres cada uno, Casado (que luego haría carrera como lateral izquierdo), dos, y el otro lo hizo un juvenil llamado Antonio Ruiz. Este había formado línea media con Santisteban, también del equipo juvenil, y los dos maravillaron. Inmediatamente entraron en la plantilla del primer equipo, donde empezaron a «empujar» a los medios titulares, Muñoz y Zárraga. Santisteban, un medio organizador tipo Guardiola, ocupó pronto plaza como titular, y Antonio Ruiz tuvo numerosas apariciones en el equipo, lo mismo como medio de ataque que como medio defensivo. El resultado fue realmente escandaloso y movió a vergüenza al fútbol francés. L’Équipe editorializó pidiendo que al Sochaux se le prohibiera durante un año jugar amistosos fuera del país, y así lo hizo la Federación francesa, que entendía que tan tremenda goleada había producido un gran desprestigio para su fútbol.

Kopa se mantuvo en el Madrid durante tres temporadas, en las cuales contribuyó a que este ganara sus copas de Europa segunda, tercera y cuarta. Sus compañeros le llamaban siempre el «fransuá». En su segundo año ganó el Balón de Oro. Su terror era enfrentarse al sevillista Marcelino Campanal, que entonces era la bestia negra de todo el Madrid. «La catastrophe», decía cada vez que tenía que jugar contra él. A los tres años se marchó, bien a pesar de Bernabéu, en parte por añoranza de su tierra y en parte porque se veía oscurecido por Di Stéfano, cuya posición en el equipo ambicionaba para él. Con Kopa como extremo, en la temporada 1958- 1959 el Madrid tuvo la delantera más fabulosa de su historia: Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskás y Gento. A su vuelta al fútbol francés, jugaría aún ocho temporadas en el Stade de Reims, en el que asistió a una inesperada decadencia: el equipo bajó a Segunda, categoría en la que militó sus dos últimos años.