366 HISTORIAS DEL FÚTBOL MUNDIAL | 22 DE AGOSTO

Se crea la Asociación Nacional de Trabajadores del Foot-ball (1929)

Se crea la Asociación Nacional de Trabajadores del Foot-ball (1929)
Alfredo Relaño
Actualizado a

Los años veinte trajeron el profesionalismo a nuestro fútbol, y con él empezaron ciertas tensiones entre los jugadores y los clubes, por la reglamentación laboral un poco sui géneris que siempre tuvo esta actividad. El profesionalismo se aprobó con carácter oficial el 28 de junio de 1926, y pronto el futbolista se quejaba sobre todo del «derecho de retención», que impedía a un futbolista cambiar de club a la finalización de su contrato. El club de origen lo podía retener con un aumento del 10 por ciento de sus ingresos. Había además otras tensiones laborales entre ambas partes, y los jugadores tampoco admitían que todo pleito tuviera que ser resuelto por el Comité Nacional, en el seno de la Federación. Esta organización, a su vez, rechazaba los llamados «Comités Paritarios», creados en la época para entender en los conflictos entre trabajadores y patronos en cualquier sector. Eran comités formados por cinco representantes de los empresarios y cinco de los obreros. (En los comités locales, y siete y siete respectivamente, en los interlocales.)

La situación se complicaba aún más porque todavía subsistían algunos jugadores amateurs, que seguían jugando por amor al arte, sin cobrar, que veían la compensación económica por hacer deporte como algo en cierto modo degradante y no miraban bien las pretensiones de sus compañeros. Por otra parte, estaban los vientos de revolución de la época, que desembocarían en la llegada de la República. Finalmente, tras intentos, discusiones, declaraciones, amenazas y debates, se crea en Madrid la Asociación de Trabajadores del Foot-ball. La reunión constituyente tiene lugar en el salón principal de la Casa del Pueblo de Madrid. Los tres puntos principales eran proteger a los futbolistas de los atropellos de los clubes, crear un montepío para ellos y que los contratos de trabajo fueran redactados por el tribunal paritario.

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A la reunión constituyente faltaron varios de los que habían anunciado su asistencia, entre ellos algunos importantes, lo que sirvió a los enemigos de la iniciativa para desprestigiarla. Sí había algunas celebridades, como Quesada y Escobal, del Madrid (este último fue el primer presidente del sindicato de futbolistas), y Félix Pérez, también del Madrid, jugador muy notable en la época. Era un interior muy fino, del que se dice que nunca hizo una falta («La única que me pitaron fue por un error de Ramón Melcón: fue Samitier el que me empujaba a mí, no yo a él, pero Samitier era muy listo», contaba años después a sus parroquianos en el café que tenía frente al Retiro madrileño). Tuvo un pleito con Hernández Coronado, que le quería bajar el sueldo, y estuvo un año sin cobrar, como amateur, para poder marcharse luego libre, tras lo cual jugó en el Atlético y en el Racing. Félix Pérez declaró que el sindicato buscaba también la formación de los jugadores para ser en el futuro árbitros, entrenadores o dirigentes de los clubes.

El sindicato se afilió en principio al ya existente de Actores de la Escena, lo que no le añadió ningún crédito. Luego, al de Trabajadores del Espectáculo, de más amplio espectro, que incluía a los toreros. Tuvo un recorrido corto. Los jugadores solían ser amenazados por la Unión de Clubes y se retraían a la hora de apuntarse. El derecho de retención, principal caballo de batalla, no fue retirado. La Guerra Civil terminó con sus restos, aunque ya para entonces estaba débil. La opinión pública no terminaba de ver a los futbolistas como trabajadores. Tuvieron que pasar muchos años para que, ya en los años de la transición democrática, se recuperara aquella iniciativa, esta vez bajo las siglas AFE, que sí consiguió levantar el derecho de retención.

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