366 HISTORIAS DEL FÚTBOL MUNDIAL | 19 DE AGOSTO

Sánchez Mejías organiza la «Corrida del Betis» (1928)

Bandera del Betis en la Maestranza.

Ignacio Sánchez Mejías, cuñado de Joselito y torero de tronío, fue presidente del Betis, condición que alcanzó en proclamación de la asamblea de socios el 29 de mayo de ese 1928. Significa, más que nadie, el abrazo entre el mundo del toro y el del fútbol, que se miraban con desconfianza en los primeros años del siglo. Para el toro, el fútbol era una intromisión extraña, entre esnob e inculta, cargada de tics arbitrarios representados por sus reglamentos absurdos, propios de gentes que necesitaban de normas extrañas para regir sus vidas vacías. Para los del sport, los toros representaban la España a superar, la España garbancera, de chulería, faja y faralaes. «La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María.» En busca de la superación de esa diferencia, Sánchez Mejías, el torero-presidente del Betis, organizó en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla una llamada «Corrida del Betis», en la que participaron él mismo, Alfredito Corrochano (hijo del ilustre crítico de Abc de la época), Juan Belmonte y el rejoneador cordobés Antonio Cañero. Ignacio Sánchez Mejías fue un presidente del Betis imaginativo y progresista. Lo cogió en Segunda División y puso las bases para hacer del club algo mucho más serio. Organizó el traslado del viejo campo del Real

Patronato Obrero a los nuevos terrenos de Heliópolis, en los que el equipo se estrena con un amistoso ante el Rampla Juniors de Uruguay. Mientras se acaba un campo y se abandona el otro, el equipo alterna los partidos en ambos, bajo el mando del presidente-torero. Durante su período al frente del club se produce también la inauguración por parte del Sevilla del estadio de Nervión, contiguo al actual Sánchez Pizjuán. Se trata de la final del Campeonato de Andalucía, y gana el Betis por 1-2, goles béticos de León y Carrasco.

Dejó el Betis en la temporada 1929-1930, con las bases firmes para que el equipo alcanzara no solo el ascenso a Primera en la temporada 1931- 1932, sino el título de liga en la temporada 1934-1935. Aunque ya no era presidente de facto cuando el ascenso, porque había dejado el cargo por falta de tiempo material, sí era presidente honorario de aquel Betis, y muchos le atribuyen el control a distancia de las cosas del club. El Betis que diseñó Sánchez Mejía ganó la liga 1934-1935 con un brillante equipo, plagado de jugadores vascos, que obtuvo el título en la última jornada, en su salida a Santander. Pero el gran Sánchez Mejías se quedó sin verlo, porque el verano anterior, el 11 de agosto de 1934, el toro Granadino, de

Ayala, le corneó gravemente en Manzanares. Trasladado a Madrid, falleció el 13 de agosto, con la pierna gangrenada. Su muerte inspiró a García Lorca, amigo suyo, el poema elegíaco más hermoso del castellano: «Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías». Para entonces, cuentan, estaba cansado de torear y pensaba dejarlo y dedicarse enteramente al Betis. No pudo hacerlo. Granadino se lo impidió. Pero su empeño por superar las desconfianzas entre el mundo del fútbol y el de los toros no fue en vano.

En su figura se dieron la mano las dos Españas.