INGLATERRA

Guardiola se presentó ante 4.000 aficionados del Manchester City

El técnico, a sus aficionados: “Quiero demostrar que puedo hacer cosas buenas aquí después de hacerlo en Barcelona y Múnich".

Guardiola compartió sus primeras horas en Inglaterra con su nueva afición y, en una conversación pública, dio a conocer algunos de sus principios: "Quiero que volváis a casa diciendo 'me lo he pasado bien estas dos horas en el campo". O éste: "Tengo que conocer a los jugadores antes de hablar de cómo vamos a jugar". Y: "Si es necesario les daré una patada en el trasero".

En todo caso, la hinchada tendrá que educarse en las prioridades, porque se le llegó a preguntar por Messi como si el City fuera a fichar a los más grandes, en lugar de jugadores que Guardiola necesita para su filosofía: "Lo siento, pero Messi se tiene quedar en el Barça".

Este nuevo Manchester City decidió que podía llevarse al futuro algunas cosas de su pasado. Su relación con la comunidad fue integrada a la esencia de esta institución que se reinventa. Por eso se decidió que Pep debía establecer puentes con los fans antes que con los medios. Por primera vez, la Academia abrió las puertas a unos 4.000 aficionados y en el corazón de la misma se instaló un escenario por el que desfilaron socios, jugadores y jugadoras del City y, finalmente, Pep.

Pero antes Guardiola ya se había cruzado con representantes de su nueva afición. A mediodía cogió un taxi desde el hotel Lowry en el que se hospeda y, de camino a la Academia, se paró para recoger a cinco aficionados que no sabían con quién iban a compartir el viaje. Uno de ellos, Brandon, de 7 años, le dio un abrazo y le dijo: "Bienvenido a Manchester. ¿Vendrá Messi?". Pep no quiso entristecerle. "Muy complicado", le contestó.

La Prensa pudo charlar con Kelechi y Gündogan y lo más interesante lo dijo el ex del Dortmund. "¿Cómo se puede decir que no a jugar con Pep, en la Premier y en el City, justo ahora que Manchester se va a convertir en la capital mundial del fútbol?". El efecto Guardiola es obvio y, como de costumbre, va mano a mano con expectativas extraordinarias. Es el reto más complicado de su carrera y ayer empezó la comunión con su nueva afición.