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Carta abierta a Dani Güiza el día de su boda: "Un símbolo"

SEGUNDA | CÁDIZ

Carta abierta a Dani Güiza el día de su boda: "Un símbolo"

Carta abierta a Dani Güiza el día de su boda: "Un símbolo"

Sus amigos y abogados: "Su figura es, en resumen, la grandeza del fútbol, que encumbra a unos o a otros sin mirar ni la cuna donde se nace ni con quien se pace".

Nunca es fácil hablar de aquel a quien consideramos un amigo. Por eso, hablar de Dani Güiza no es tarea sencilla. Hablar de Dani Güiza es hablar de un símbolo del fútbol. Todo clase y arte en el campo, y con un corazón más grande que el Prater de Viena, donde consiguió, de la mano de su abuelito Luis Aragonés, el mayor éxito de su carrera.

Su figura es, en resumen, la grandeza del fútbol, que encumbra a unos o a otros sin mirar ni la cuna donde se nace ni con quien se pace. El fútbol es cruel, pocos lo saben mejor que tú. Qué pena tu talón de Aquiles y todo lo que sufristes por ir a Sudáfrica y... pero también, muchas veces, justo, y premia y recompensa a tipos auténticos, de la calle, que han decidido ser siempre fieles a sí mismo y a los suyos, y dar un ejemplo de sencillez y humildad .

Hay un verso de Yeats que dice: “Piensa donde empieza y termina la gloria de un hombre, y di que mi gloria fue haber tenido tales amigos”. Y en eso, nuestro amigo Dani es único. Dani, tú eres de esos grandes jugadores que donde has ido impactaste, y nunca pasaste indiferente por donde fuistes. En Turquía, en Estambul, años después de tu marcha, cuando se habla de España, a pesar de los grandísimos jugadores que han pasado por la Liga Turca, aún se acuerdan de aquel delantero espigado y alargado, desgarbado, que parecía un turco hasta que hablaba. Dejaste miles de amigos en Estambul, como los dejaste en Malasia, donde muchos aún recuerdan cómo fuiste la primera gran estrella que se atrevió a jugar en el que hoy es el equipo más importante del sudeste asiático, el Johor Darul Takzim, y cómo, años después de tu marcha, aún te recuerdan los fans del equipo, a pesar de los años pasados. O como en Paraguay, donde muchos decían que ibas a retirarte, resulta que te convertiste en el jugador franquicia del que es uno de los mejores clubes de Sudamérica, Cerro Porteño, y que aún no pasa un día sin que el piscinero, el panadero o el taxista me pregunten por tí y me pidan que vuelvas a romperla allá. Todavía recuerdan tu gol a Lanús, actual campeón argentino, en la Libertadores, que hizo vibrar a toda una afición.

Nos hace felices ver cómo has madurado, cómo has demostrado en Cádiz que sabes sufrir y trabajar, y de qué madera estás hecho. Cuando me dijiste que te trajéramos al Cádiz, que lo ibas a subir a Segunda, y cómo pensamos que tu locura no tenía límite. Pero al final, conseguistes tus objetivos y que las aficiones en los cinco países, en tres continentes en los que has estado, te adoren y te recuerden. Creemos que es porque eres auténtico, y un artista, lleno de gracia y talento.

Por eso, Dani, te llamemos Giça, como en Turquía, Griza, como en Malasia, o Güisa, como en Paraguay, creemos que eres un tipo que te mereces ser feliz, como has hecho felices a tantos y tantos aficionados a este deporte, y que te mereces ser feliz junto a la persona que, en silencio y siempre en un segundo plano, tanto ha contribuido estos años a que demostraras en países que muchos no sabíamos ni tan siquiera situar en el mapa, que, lejos de estar acabado, eres y seguirás siendo un campeón. ¡Felicidades, ‘Gitano’! ¡Viva los novios!

Tus amigos y abogados:

Vicente Montea

y Sergio Sánchez.

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