Un proyecto que apunta a Europa
Se centran en el mercado europeo para ser más competitivos. Anteriormente, solo el 30% de los refuerzos eran de otras Ligas.


Si Óscar Perarnau tuvo que reforzar la plantilla en una época de extrema austeridad, a Ángel Gómez le toca la bonanza: tendrá dinero para fichar y ofrecer salarios más elevados. Ese crecimiento del presupuesto de la primera plantilla y el saneamiento de la deuda provocan que la política de fichajes del club dé un vuelco importante y pase prácticamente de un extremo a otro. Actualmente, la dirección deportiva pone sus ojos en el mercado europeo, prohibitivo en los tres años de Perarnau por la dificultad de traer jugadores de fuera ya fuesen libres (acostumbran a pedir una ficha más alta) o fichados (era imposible competir con otras Ligas de primer nivel).Jugadores que el club tiene en su agenda, ha preguntado por ellos o, en algunos casos, ha iniciado contactos para atarlos, como es el caso del mediocentro turco Mehmet Topal, hasta el momento la operación más sólida que están llevando a cabo la entidad aunque tampoco se puede dar por cerrada, según fuentes consultadas. Cada día surgen nombres de Holanda, Francia, Emiratos, Italia u otros países, jugadores que forman parte de una larga lista de posibles que tiene Gómez y su equipo. Opciones que no tienen porque fructificar pero que demuestran que el proyecto del club mira a Europa y se basa en ese mercado.
Cambios. Del invierno de 2013 al del 2016 (los tres años de Perarnau), el anterior director deportivo hizo 27 fichajes de los que únicamente ocho provenían de otras Ligas que no fuesen la española. Además, de estos jugadores solamente Óscar Duarte (ya fichado en la época de Míster Chen) y Felipe Caicedo (el club sólo pudo adquirir el 50 por ciento en su momento) llegaron en propiedad, pues los Francescco Bardi, Martin Petrov, Jhon Córdoba, Sidnei Rechel i Giedrius Arlauskis fueron cedidos. El único que llegó con la carta de rescisión bajo el brazo fue Michael Ciani, quien, eso sí, cobra una ficha bastante elevada teniendo en cuenta la media de la plantilla del curso pasado.
El 70 por ciento de los fichajes de ese periodo provenían de la Liga española, de los cuales diez de estos llegaron procedentes de Segunda. El club estaba obligado a cumplir dos premisas: gastar el menos dinero posible y no fallar en la contratación del jugador aunque su nivel no diese un salto de calidad al equipo. El margen de error era mínimo, por eso fichajes como el del central francés han pesado tanto este curso.
La nueva dirección deportiva tiene ante sí un reto apasionante pero también difícil, ya que la economía te permite la equivocación pero no las exigencias deportivas, que serán las de pelear por Europa desde el primer día, son superiores, por lo que al equipo ya no le valdrá con estar en la zona media de la clasificación y no pasar apuros.
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Uno de los puntos del proyecto de Rastar Group es la internacionalización del club y para ello se producirá también la de la plantilla, que pasará a estar formada por muchos jugadores que proceden de otras competiciones. La próxima semana la entidad abrirá un verano de fichajes, la mayoría llegados del resto de Europa.





