Relato de un náufrago del Atleti
David pasó nueve días a la deriva con su novia en el Océano Índico. “Mi novia recordó cómo evaporaban agua de mar en una película... Funcionó”.


En los nueve días que David Hernández (Madrid, 1986) pasó a la deriva en el Índico, el Atleti fue uno de sus salvavidas. “Yo le decía a Marta (su novia; con él) que aquello no era el final, que el Atleti iba a estar en la final de Champions y que yo podría verla”. El día que ellos, los náufragos españoles de Malasia, se perdieron, los del Cholo aún no habían eliminado al Bayern.
Todo ocurrió, de hecho, aquella mañana. David y Marta regresaban a la Isla de Borea, donde llevaban tiempo pensando montar un negocio, cuando una ola volteó su barca de cinco metros y rompió el motor. Estaban a diez minutos de la costa. Hubieran llegado nadando. “Pero logramos darle la vuelta y subimos, pensando que el mar nos devolvería a tierra”. Dos días después dejaron de ver costa. Las corrientes le llevaban hacia el lado contrario, hacia la inmensidad del océano.
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“Comer no lo hicimos hasta que el tercer día nos cayeron dos peces voladores sobre la barca”. En lo de la sed, su novia fue vital. “Recordó como en Unbroken, la película, convertían agua de mar en dulce con una bolsa de plástico y funcionó”. Lo peor de esos nueve días fueron sus noches. “Larguísimas”. Aún así, él, nunca perdió la esperanza. “Soy del Atleti: estoy acostumbrado a nadar a contracorriente. Nunca dejé de creer”.
Por eso, cuando un pesquero malayo les encontró, se abalanzó sobre un marinero con la camiseta de Messi. “¿Atleti?”, preguntó, lo primero. “Win. In Final”. Pero a David no le sorprendió. Lo sabía. Que el Atleti llegaría a la final de Milán y que, cuando éste la jugara, él ya estaría en casa para verla.



