366 HISTORIAS DEL FÚTBOL MUNDIAL | 19 DE ABRIL

Escobal y Quesada no pueden salir a la calle (1926)

El Real Madrid vistiendo con pantalón negro, con Quesada y Escobal en la alineación.
Diario AS
Alfredo Relaño
Actualizado a

Escobal y Quesada formaban en los años veinte la pareja de defensas del Madrid, precursora de la más célebre Ciriaco y Quincoces, entonces aún en el Alavés. Los llamaban «los Pericos», o también «los fakires». Tenían una fuerte personalidad. Y mando. A veces excesivo. Aquel verano el Madrid había hecho una gira por Inglaterra, Francia y Dinamarca. Justo ese año había cambiado la regla del offside. Hasta entonces eran necesarios tres defensores entre el último atacante y la línea de fondo; con la reforma, pasaron a ser necesarios solo dos. Eso había hecho que en Inglaterra se empezaran a manejar fórmulas para contrarrestar los efectos de la nueva norma, que favorecía al atacante. Una posibilidad era adelantarse simultáneamente los dos defensas (como hace ahora la línea de cuatro) para dejar en fuera de juego al delantero centro. A los Pericos les llamó la atención esa fórmula, que guardaron en su memoria. Además, se encapricharon del uniforme del Corinthians de Londres, que llevaba el pantalón negro.

Así que vinieron a Madrid y, contra el criterio del presidente, Pedro Parages, impusieron el pantalón negro, con el que el Madrid jugó toda la temporada. Y después de hablarlo varias veces y practicarlo algunas menos en los entrenamientos, se decidieron a utilizar la trampa del fuera de juego en mala hora: en los cuartos de final de Copa, ante el Barcelona. Los dos equipos no se enfrentaban desde 1916 (como ya se ha dicho en el día 13 de abril), cuando hubo una tremenda semifinal, con doble desempate y abandono final del campo por parte del Barça. El partido de ida fue en Madrid. Samitier, quizá el tipo más listo que nunca ha dado el fútbol español, era el delantero centro de un gran Barça, que tenía entre otros a Plattko, Piera, Alcántara, Sancho, Sagi-Barba…

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El Madrid empieza dominando, pero los contraataques del Barça son mortales. Los Pericos se hacen guiños para adelantarse y dejar al ataque barcelonista en fuera de juego, pero Samitier y Sancho les cogen el truco y el gran Sami ya ha metido tres goles en el descanso. Luego marcará otro y hay un quinto de Piera. Antes de eso, descontará Monjardín. El partido acaba 1-5.

Era el día 18. El día 19 la gente estaba tan indignada que Escobal y Quesada no pudieron ni salir de casa. No eran para nada jugadores científicos, particularmente Escobal, cuyos despejes a la grada eran legendarios. Aún en los sesenta había quien gritaba en Chamartín «¡Viva El Escorial!» cuando un defensa pegaba un patadón, expresión acuñada en los tiempos de Perico Escobal, que era de allí, por sus legendarios patadones a la grada. Al partido de vuelta va el Madrid sin posibilidades, y pierde por tres a cero. Al final, Pedro Parages baja al vestuario y anuncia que se ha acabado lo del pantalón negro, que quedó circunscrito a aquella temporada. El poder de los Pericos en el Madrid había finalizado. Pronto empezarían las gestiones para fichar a Ciriaco y Quincoces, que harían un celebérrimo trío defensivo con Zamora.

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