«Idos a la calle, muchachos», y fundaron Boca Juniors en un parque (1905)

Eran tres amigos, tres muchachos llamados Alfredo Scarpatti, Santiago Pedro Sana y Esteban Baglietto, tres amigos que vivían en la Boca y estudiaban juntos en la Escuela Nacional de Comercio, donde un profesor irlandés, llamado Paddy McCarthy les había aficionado al fútbol. El fútbol se extendía en esos tiempos por el mundo, a caballo entre los dos siglos, empujado por el prestigio del Imperio británico, cuyo alcance era inmenso. El imperio era sinónimo de fuerza y progreso y todo el mundo quería parecerse a ellos. Así que el fútbol gozaba de los mejores valedores. Los tres muchachos empezaron a darle vueltas a la creación de un club propio, en la Boca, donde ya existía otro, el River Plate, y para tratar sus planes se reunieron en casa de Baglietto. A ellos se les unieron los hermanos Juan Antonio y Teodoro Farenga. Los cinco estaban en casa cuando llegaron los padres de Baglietto con unos amigos. «¿Qué hacen aquí, muchachos?» «Estamos fundando un club de fútbol», contestó enfáticamente Esteban. «Anden, no estén acá encerrados, anden a la calle». Y a la calle fueron.
Pero no cambiaron de tema. Sentados en un banco de la plaza Solís, en la manzana que forman las calles de Olavarría, Suárez, Caboto y Ministro Brin, siguieron hablando de lo suyo. A ellos se añadió el hermano menor de Sana y la reunión siguió hasta tomar la determinación: harían un club. Juntaron a más chicos, pero pronto vieron que eran pocos, así que fueron a hablar con los de Independencia, otro club del barrio, que se las tenía ya tiesas con River. Hablaron con el alma máter del Independencia, un tal Pedro Moltedo, al que convencieron de una fusión para crear un equipo con un nuevo nombre.
—¿Y qué nombre es ese?
—Boca Juniors.
—¿Y por qué Juniors?
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—No sé, pero suena bien. Boca a solas no suena tan bien.
Moltedo aceptó porque le gustó el nombre. Los fundadores habían dado vueltas a ideas como «Hijos de Italia», «Defensores de Italia», o «Defensores de la Boca», hasta que Sana, que se manejaba bien en idiomas, había propuesto el nombre definitivo. Les había dicho a todos que Juniors significaba en inglés jóvenes, ellos eran jóvenes, y meter una palabra inglesa le daba distinción al nombre, y era un homenaje a los inventores, los ingleses. No le iban a dejar esa ventaja a River Plate. Ya el 21 de abril jugaron su primer partido, contra el Mariano Moreno, en la Dársena Sud, y ganaron 4-0. Un gran estreno. Para la ocasión vistieron camiseta azul celeste, que no convenció mucho. El color de la camiseta fue objeto de discusiones, hasta que en una de esas apareció en el puerto un barco sueco, con su bandera azul y cruz amarilla. La combinación gustó. Se utilizó primero con una banda amarilla sobre la camiseta azul, pero pronto se pasó a la banda horizontal, aunque los colores no siempre se combinaron de la misma manera. Cuando Boca hizo su célebre gira por Europa, en 1925 (véase el día 24 de febrero), vestía de amarillo con la banda horizontal azul.




