366 HISTORIAS DEL FÚTBOL MUNDIAL | 2 DE ABRIL

Manchester United y Liverpool acuerdan un 2-0 (1915)

<ul> <li> - Sigue la <a href=" http://futbol.as.com/futbol/2016/08/06/primera/1470472463_030743.html?omnaut=1" title="Liverpool vs Barcelona en directo online"> Liverpool vs Barcelona en directo </a>. </li> </ul>

Manchester United y Liverpool acuerdan un 2-0 (1915)
Alfredo Relaño
Actualizado a

El caso Hoyzer (véase el día 15 de febrero), árbitro eje de una trama de adulteración de resultados para enriquecerse con las apuestas, o el más reciente que hemos tenido en España con ocasión de un Las Palmas-Rayo, no son grandes novedades en el fútbol. Codiciosos ha habido siempre, en el fútbol como en todas partes, y de cuando en cuando han salpicado este bello juego con sus desgraciados chanchullos.

Ya en tan lejano año como 1915, cuando nuestro fútbol aún estaba en mantillas, se dio un caso sonadísimo en Inglaterra, que ya tenía su campeonato de liga. Fue con ocasión de un Manchester United-Liverpool. El Liverpool estaba en la zona media de la tabla, sin problemas. El Manchester United vivía en la zona baja, con riesgo de descenso. El partido lo ganó el United por 2-0, goles ambos de George Anderson. Pero una sensación de incomodidad quedó entre los espectadores, especialmente por la forma, descarada hasta lo grotesco, en que Jackie Sheldon había fallado un penalti. The Guardian decía: «El partido fue horroroso, nadie jugó bien (…). Pareció no haber un solo buen delantero sobre el campo».

Noticias relacionadas

La explicación apareció poco después: siete jugadores habían apostado en la víspera por el 2-0 a favor del United, que se pagaba «siete a uno»: se trataba de Sandy Turnbull, Enoch Knocker West y Arthur Whalley del United, y Tom Fairfoul, Tom Miller, Bob Purcell y Jackie Sheldon (el del penalti fallado) del Liverpool. Hay que aclarar que, frente a lo que ocurre en España, donde las apuestas son un fenómeno relativamente reciente, en Inglaterra son costumbre antigua, y ya entonces no había barrio que no tuviera su propia casa de apuestas, como existían aquí los establecimientos de las quinielas. Tras la correspondiente investigación todos ellos fueron suspendidos a perpetuidad, aunque el asunto colearía durante algún tiempo todavía. Uno de ellos, Turnbull, murió en la Primera Guerra Mundial. Cinco de los restantes fueron rehabilitados al final del conflicto y pudieron volver a jugar a partir de 1919. Quizá influyó en ello el ambiente especial que se creó al final de la terrible contienda. Solo se le mantuvo la suspensión a uno de ellos, West, cuya imagen quedó marcada por la forma descarada con que había estado mandando a las gradas el balón durante todo el partido. Él sostenía que lo hizo para mantener el 2-0 de los suyos. Fue a la justicia ordinaria, donde peleó años y años. Finalmente, en 1945, consiguió ganar el caso, cuando ya tenía 59 años, y declaró que así su nombre quedaba limpio.

Curioso: el Manchester United se salvó del descenso por un punto de ventaja sobre el Chelsea, que no reclamó. La propia guerra hizo que se suspendiera el fútbol; al regreso, hubo una reestructuración, se amplió la liga de 20 a 22 clubes, y el Chelsea volvió a Primera, con lo que no hubo caso.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados