EL CLÁSICO

Ramón Calderon: "Si el Madrid gana al Barça puede haber Liga"

El Madrid ganó dos Ligas de las tres que disputó bajo la presidencia de Ramón Calderón, que alardea, con razón, del campeonato que el equipo blanco conquistó en la 2007-08.

—¿Le costaba dormir antes de los Clásicos?

—Lo intentaba (risas). En el Madrid cualquier partido te produce inquietud. Pero mis recuerdos de los Clásicos son muy buenos. De cinco ganamos tres, empatamos uno y perdimos otro. Y hubo uno que fue maravilloso, el 4-1 en el que nos hicieron el pasillo de campeones en la Liga que ganamos con 18 puntos de ventaja. Y era el Barça de Messi, Ronaldinho, Etoo, Xavi e Iniesta en su mejor momento, Puyol… Un equipazo.

—¿Aquel pasillo antes del 4-1 fue su mejor recuerdo en el Madrid?

—Seguro. Ese y el partido contra el Mallorca en la primera Liga ganada, la del Clavo Ardiendo, que fue una locura. Incluso ese partido lo perdíamos 0-1 a falta de 20 minutos y se había lesionado Van Nistelrooy y Beckham. Parecía imposible. Salió Reyes, marcó, luego marcó Diarra y luego otra vez Reyes, y aquello fue la locura con el 3-1 y el primer título que se ganaba en tres años, que la gente ya se ha olvidado de ese detalle.

—¿Tres años sin ganar nada?

—Sí, con Florentino, y era la primera vez en la historia que sucedía. Y lo hicimos cambiando 14 jugadores. Gran mérito, siempre lo he dicho, de Bucero, Baldini y Mijatovic, que fueron los que manejaron el cambio desde la dirección deportiva.

—¿Cómo fue ese proceso?

—Cuando llegó Capello recuerdo que se sentó en el suelo de mi despacho con Mijatovic, y empezó a repartir papeles por todos lados y a decidir sobre lo que quería y lo que no quería.

—¿En el suelo?

—Sí, sí… Capello tenía claro que quería traer a Cannavaro, Buffon, Emerson y Trezeguet.

—¡Buffon!

—La Juve había descendido y era una oportunidad grande, pero yo lo descarté de forma inmediata porque teníamos a Casillas, el mejor. Cannavaro nos pareció bien porque había sido Balón de Oro, Emerson no fue un acierto…

—¿Y Trezeguet?

—Mijatovic dijo que teníamos atado a Van Nistelrooy. Y Capello lo aceptó. También llegaron Higuaín, Marcelo, Gago… Y hombres como Sneijder y Robben, que el año que se fueron terminaron jugando la final de la Champions en el Bernabéu con el Inter y el Bayern respectivamente. A Florentino no le gustan las herencias recibidas...

—Volvamos a los Clásicos, ¿cómo vivió el 3-3 del Camp Nou en su primer año?

—Antes habíamos ganado 2-0 en el Bernabéu en un partidazo. Capello llegó a hablar antes conmigo y me contó que iba a aguantar atrás para aprovechar nuestras oportunidades. Había temor, porque el Barça había ganado 0-3 el año anterior con Ronaldinho en plan estrella.

—¿Y el 3-3?

—A partir de ahí empezamos a creer en la Liga. Ese Clásico fue clave… Por cierto, al año siguiente también ganamos 0-1 en el Camp Nou. Como le decía, yo de cinco Clásicos sólo perdí uno, el último, cuando la situación era muy convulsa…

—¿Por qué?

Schuster había dicho aquello de que era imposible ganar…

—Y le echó…

—Más que eso fue tras hablar con él. Él no se veía capaz.

—¿Se apoyó en alguien para tomar la decisión?

—En Mijatovic. Pero Schuster tampoco lo vio mal. Él sabía que las cosas se le habían ido de la manos… Y aún así pudimos ganar en Barcelona. Fuimos sin Robben porque le habían echado en el partido anterior ante el Sevilla. Si en lugar de coger Drenthe aquella primera contra que está en la memoria de todos lo hace Robben, estaríamos hablando de otra cosa.

—¿Fue un alivio para usted no estar en el palco en el 2-6? Ya había dimitido…

—Lo sentí como si estuviera...

—¿Dónde lo vio?

—Estaba en Málaga. Nos pasaron por encima. En esos casos hay que felicitar al rival. Lo dice nuestro himno: cuando pierden dan la mano. No meten el dedo en el ojo, por cierto (risas).

—¿Cómo era su relación con Laporta?

—Magnífica. Y lo sigue siendo. Le invité a la boda de mi hija. Es un amigo y hay muchas cosas que le disculpo. En los Clásicos en los que yo estuve hubo camaradería, las comidas eran divertidas y estábamos mucho más tiempo de lo normal. A mí en el Camp Nou se me trató como en pocos campos. Y a la delegación en general. Me sorprendió, porque yo había oído que aquellos partidos eran un drama, muy tensos…

—¿Si el Madrid gana puede conquistar la Liga?

—Es una distancia importante, pero puede haber Liga. Los jugadores han demostrado una profesionalidad extraordinaria a pesar de las bombas que les han tirado desde la presidencia.

—¿Bombas?

Les despidieron al entrenador al que habían apoyado, se encontraron con otro que venía con el cartel de despido en la frente y luego les trajeron a un entrenador que venía de Segunda B, se llame Zidane o no. Yo creo que los jugadores han demostrado estar a una altura muy superior a la de su presidente.