366 Historias del fútbol mundial | 15 de febrero

El árbitro Hoyzer ingresa en prisión (2005)

El árbitro Hoyzer ingresa
en prisión
(2005)
Alfredo Relaño
Actualizado a

Es, quizá, el sueño de millones de hinchas del fútbol de todo el mundo: ver a un árbitro ingresando en la cárcel. Tal cosa se dio este día en Alemania, cuando Robert Hoyzer ingresó en la prisión de  Moabit-Berlin, acusado de cooperar con una red de apuestas para el amaño de partidos. El caso Hoyzer estalló tras su sospechoso arbitraje en un partido de Copa entre el Hamburgo y el  Paderborn, de Segunda B, disputado el 21 de agosto del año anterior. El partido iba 0-2 para el  Hamburgo cuando Hoyzer señaló dos penaltis extravagantes que acabaron por provocar un vuelco en el marcador hasta el 4-2. Los apostantes a favor del Paderborn, muy pocos, ganaron una  fortuna. Eso movió a las autoridades a investigar el caso.

Hoyzer, que entonces tenía veintiséis años y era un tipo de carácter débil, resistió poco y acabó confesando que había sido captado por tres hermanos serbios, de apellido Sapina, que  regentaban el Café King, en Berlín, y habían montado una trama de apuestas y trucaje de  resultados. Durante algunas semanas Hoyzer vivió una popularidad impostada, convertido en figura mediática, jugando a medias a arrepentido y a medias a inquietante poseedor de grandes secretos, insinuando que muchos partidos de muchas competiciones, también fuera de  Alemania, estaban trucados. El escándalo fue tomado muy en serio por la Fiscalía de Berlín,  dado que Alemania iba a acoger de forma inminente el Mundial 2006. Así que van saliendo más casos en el país. Otro árbitro es detenido: Dominik Marks, acusado de amañar un partido entre  filiales. Algunos jugadores son investigados, uno de Tercera División es detenido. La Federación alemana indemniza al Hamburgo y repite algunos partidos de liga que se sabe positivamente que han sido amañados.

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Tras trece días en prisión provisional, Hoyzer sale, a la espera de juicio, y da muestras de  arrepentimiento en varios medios de comunicación. Señala que perdió la cabeza, que se dejó  envolver por el aura de lujo y vida fácil que le proponían. Bueno, pues claro que sí. El juicio  concluye el 18 de noviembre y condena a Hoyzer y a Ante Sapina, el mayor de los hermanos, a  dos años y medio de cárcel por sendos delitos de fraude. Y a dieciocho meses de prisión en régimen abierto al árbitro Dominik Marks y a los dos hermanos menores de Ante Sapina,  llamados Milan y Flip.

Hoyzer, que recibía las instrucciones por sms, obtuvo de los hermanos Sapina un total de 67 000 euros, el usufructo de coches de lujo y la frecuente compañía de profesionales del amor,  negocio este en el que los hermanos tenían también buena mano. Cuando salió de la cárcel se  enroló en los Águilas de Berlín, equipo de fútbol americano, como pateador, y ahora de cuando en cuando es solicitado por programas de telebasura. Durante algún tiempo los jugadores  utilizaron la palabra «hoyzer» para hacer reproches a los árbitros en Alemania. El asunto llegó a  tal extremo que la Federación alemana tomó un acuerdo drástico: todo jugador que citara a Hoyzer en presencia de un árbitro sería expulsado.

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