Pero ¿cómo vamos a jugar ante los rusos? (1960)

La primera edición de la Eurocopa se celebró en la temporada 1959-1960, después del Mundial de Suecia. España tenía un fenomenal grupo, que se había quedado sin ir al Mundial de 1958 por un absurdo empate ante Suiza, en Chamartín, pero que bien podría resarcirse en este campeonato. Di Stéfano está en su plenitud. Pero el presidente de la Federación española, De la Fuente Chaos, tiene sus problemas para inscribirse en la competición. Más que eso: se lo prohíbe la superioridad, y la superioridad eran la Delegación de Deportes y el Ministerio de Asuntos Exteriores. Pero De la Fuente Chaos se hace el loco e inscribe a España, entre las diecisiete selecciones que se apuntan, de las que quedan dieciséis tras la eliminatoria previa en la que Checoslovaquia dejó fuera a Irlanda. En octavos nos tocó Polonia, a la que ganamos 2-4 allí y 3-0 en Chamartín. Para hacernos una idea del equipo que tenía España en esos días, véase la alineación del partido de vuelta: Ramallets; Olivella, Garay, Gracia; Segarra, Gensana; Tejada, Kubala, Di Stéfano, Suárez y Gento.
El sorteo para cuartos nos enfrenta a la URSS, y esto ya es demasiado para el régimen, que cuando el día 12 de enero recibe, oficialmente, la comunicación de fechas, delegados y árbitros para sus partidos contra la URSS decide ponerse en marcha. No se puede jugar contra la URSS, ese país al que Serrano Súñer anatematizó años antes con su célebre: «¡Rusia es culpable!». No todo el mundo está de acuerdo en eso, y los hay que pugnan por cambiar la idea de los más radicales, que son Camilo Alonso Vega y Carrero Blanco. Hay tensiones, dimes y diretes y serio miedo a que una retirada provoque la expulsión de nuestros equipos de la Copa de Europa, en la que el Real Madrid consigue glorias esos años y en la que el Barça también aspira a consagrarse, como ha hecho en la Copa de Ferias. ¿Expulsarían a nuestros clubes de Europa?.
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Los partidos están en principio concertados para los días 29 de mayo, en Moscú, y 9 de junio, en Madrid. Las fechas avanzan en un ambiente espeso. La Federación, que quiere jugar, comunica incluso la lista de los veinte seleccionados para los dos partidos: Ramallets, Vicente, Carmelo, Rivilla, Marquitos, Garay, Gracia, Segarra, Pachín, Vergés, Gensana, Herrera, Pereda, Del Sol, Eulogio Martínez, Di Stéfano, Luis Suárez, Peiró, Gento y Collar. Pero la presión no sirve. El régimen decide que si acaso se puede jugar en Moscú, pero en ningún caso recibir a los soviéticos en nuestro suelo, así que lanza a la UEFA una triple propuesta: jugar los dos partidos en Moscú, jugar el partido de ida en Moscú y el de vuelta en terreno neutral (se propone Fráncfort) y repartir la taquilla, o jugar los dos partidos en campo neutral. El asunto es censurado en la prensa española y se llega al punto de prohibir por unos días la entrada en España de L’Équipe, que trata el caso. La UEFA rechaza las tres propuestas, da a España por eliminada pero no toma ninguna represalia contra nuestros equipos, en atención a que España estaba dispuesta a jugar, aunque no a recibir en su suelo a los rivales. La Eurocopa seguirá su curso y la acabará ganando precisamente la URSS, que en semifinales derrota a Checoslovaquia y en la final a Yugoslavia.
Curioso: cuatro años después, España recibirá a la URSS en la fase final de la Eurocopa, y hasta jugará la final contra ella, ganándola con gol de Marcelino. Pero esa es otra historia. Véase el día 21 de junio.




