El Villarreal toma Anoeta con dos goles de Denis Suárez
El equipo dirigido por Marcelino se llevó los tres puntos ante la Real Sociedad con el doblete del gallego. El submarino amarillo mantiene la quinta posición con 30 puntos.


El partido de Anoeta se escribe con un nombre propio, el de Denis Suárez. El centrocampista gallego fue el facto diferencia entre una Real que quiso, pero no pudo y un Villarreal reservón que tiró de una efectividad suprema para llevarse los tres puntos de San Sebastián. Porque la Real puso el fútbol y la intención, dominó completamente, sobre todo en la segunda parte; pero el Villarreal puso los goles, y esto del fútbol va precisamente de eso. Denis Suárez puso dos en su gran tarde donostiarra y le dio los tres puntos al submarino amarillo.
En la primera parte, la Real Sociedad y el Villarreal plantearon un partido de una intensidad alta, queriendo buscar la portería rival, pero con poco fútbol, con demasiadas imprecisiones que evitaban que se llegara con peligro. En los primeros minutos, apenas un remate de cabeza de Carlos Vela a un buen centro de Bruma que se marchó por encima de la portería de Areola, y la respuesta posterior con un tímido disparo de Bakambú a las manos de Rulli tras una buena jugada personal. Pero poco más. A partir de ahí, mucha disputa en el centro de campo y mucha brega, pero poco fútbol. Hasta que llegó el golazo de Denis Suárez. El gallego fue el más listo de la clase, pescó en el río revuelto que se formaron los jugadores de la Real, robó la pelota en línea de tres cuartos y desde la frontal soltó un latigazo con la puntera imposible para Rulli. El gol animó un poco el partido, el Villarreal buscó el segundo y la Real, tras unos momentos de indefinición, se repuso y estuvo cerca del empate con un remate alto de Yuri y un balón largo que Agirretxe no pudo empalar bien.
Tras el descanso, la Real salió de forma descarada a por el empate, mientras el Villarreal estaba encantado con escenario del encuentre, y se limitaba a defender su renta y especular con el resultado. Y entre el empuje del conjunto realista, quizá con más brío y corazón que con cabeza y criterio, y su reservón planteamiento, el Submarino amarillo comenzó a meterse atrás, y ahí comenzaron sus problemas. Los que no había tenido en toda la primera parte, se buscaron después, al no seguir con la misma idea que en la primera parte. Eso lo aprovechó la Real Sociedad, que se adueñó de todo el partido y comenzó a crear peligro, curiosamente a través de Bruma. A falta de otros jugadores, de los que se espera mucho más, el portugués se echó a la espalda al equipo realista, y con su insistencia y loca anarquía logró embotellar al Villarreal en su área. Pero fue un quiero y no puedo... o no llego. Porque la Real llegaba por las bandas, Vela centraba, Bruma también, Aritz Elustondo no paraba de intentarlo... pero nadie remataba. Por unos milímetros no llegaba Agirretxe o Canales, o Jonathas.
Noticias relacionadas
Así discurrió la segunda parte... hasta que apareció otra vez Denis Suárez, que cazó en el centro de campo un buen balón peleado por Bakambú y después de cruzarse todo el campo sin oposición, sólo tuvo que alojar el balón en la portería de Rulli ante la impotencia del portero argentino... y de toda la grada de Anoeta. Eso fue lo que le faltó a la Real, remate. Y si llegas, pero no rematas, dejas abierta la posibilidad de que el Villarreal, con la enorme calidad que atesora, te pille en un contragolpe, que encima llegó en un error realista en el centro de campo con el equipo volcado. Era demasiado castigo al enorme esfuerzo de la Real, esfuerzo esteril todo hay que decirlo, porque peligro real apenas generó.
El mejor ejemplo de lo que fue el encuentro, de lo injusto que fue el fútbol para el equipo realista, se dibuja en la ocasión, está clara de verdad, que tuvo Diego Reyes, el balón pegó en el larguero, el poste y en el portero antes de salir fuera. Está claro que cuando la pelota no quiere entrar, no entra. Pero la Real deberá mejorar todavía en la creación para ponerle efectividad, porque con determinación y actitud no basta. Y el Villarreal deberá hacer examen de conciencia, porque no siempre haciendo tan poco va a conseguir victorias como las de Anoeta.



