LA INTRAHISTORIA

Manuel Valls: aficionado al Barcelona y gran primer ministro

Nacido en Barcelona en 1962, Valls no adquirió la nacionalidad francesa hasta 1982 y se siente todavía muy ligado a España y a su cultura. Habla bien el castellano y el catalán.

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Manuel Valls: aficionado al Barcelona y gran primer ministro
Getty

Que Manuel Valls deje caer que Karim Benzema no debería volver a vestir la camiseta de Francia es algo muy preocupante para el jugador. Porque estamos hablando de una de las personas más poderosas del país vecino y, también, de un gran aficionado al fútbol que se siente legitimado para expresar su opinión sobre este deporte.

Nacido en Barcelona en 1962, Valls no adquirió la nacionalidad francesa hasta 1982 y se siente todavía muy ligado a España y a su cultura. Habla perfectamente el castellano y el catalán y es un apasionado del Barça. Algo que viene de lejos ya que un primo de su padre fue el compositor del himno de los blaugrana. Se puede decir que, incluso, le puede la pasión por el club culé y que dos ejemplos lo demuestran. En el pasado mes de junio viajó a Berlín con dos de sus hijos a la final de la Champions para apoyar al Barcelona frente a la Juventus. Por razones prácticas de tiempo y de seguridad, utilizó un avión de la República francesa, lo que le provocó muchas críticas, incluso en el seno de su propio partido.

Él mismo reconoció que fue un error y luego abonó de su bolsillo el precio de los billetes de sus hijos. También quedó mal el pasado mes de octubre al soltar en privado una frase que llegó a provocar el enfado del gobierno español. Según un confidencial de la revista francesa Challenges, Valls dejó abierta la puerta de la Ligue 1 al Barça en caso de exclusión de la Liga española por culpa de la independencia de Cataluña. “Después de todo, el Mónaco juega en Ligue 1, y bien” dijo el primer ministro.

Pero sólo se le puede reprochar esos dos deslices… Manuel Valls es un gran servidor del Estado. Honesto, trabajador, serio, realista… Ese político de primer rango estuvo una vez más a la altura durante los terribles atentados de París del 13 de noviembre. Los franceses sabemos que podemos confiar en él para los malos momentos y también sabemos que, un día, seguramente llegará a convertirse en presidente de la República.