REAL MADRID | LA INTRAHISTORIA

Sergio Ramos y Florentino Pérez no son capaces de aguantarse

El central no se va por dinero, sino por sus roces con el presidente. Sergio está dispuesto a explicarlo todo públicamente cuando llegue el momento.

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La mala relación de Florentino con Ramos se ha enquistado hasta alcanzar un punto de no retorno. El detonante fue el 24 de mayo de 2014 tras la final de la Champions en la que el heroico gol de cabeza de Ramos en el 93’ supuso la conquista de La Décima. Eufórico, tras el partido, Florentino le hizo una promesa: “Te voy a mejorar el contrato porque te lo mereces”. Luego, Ramos repitió gol de cabeza ante San Lorenzo en el Mundialito. El presidente insistió en valorarle. Pero cuando Ramos le llamó para la renovación, no quiso escucharle...

Aun así, Ramos no saldrá por dinero del equipo en el que ha jugado las últimas diez temporadas (58 goles en 488 partidos). Saldrá porque él y Florentino no se aguantan. El central siente que su madridismo está fuera de toda duda, que lo ha demostrado con su entrega en cada partido, llevando el peso en el vestuario en los últimos años e incluso jugando lesionado en alguna ocasión para ayudar al equipo. Pero más allá del agravio comparativo que para él supone que Benzema (7,5 millones) y Bale (9) estén cobrando más que él habiendo hecho muchos menos méritos, Ramos intuye que Florentino, por su modo de actuar en los últimos meses, le quiere fuera del Madrid, como sucede, a su juicio, con Casillas. Entiende que las continuas filtraciones que desde el club le han dejado ante la opinión pública como pesetero, que han colocado en mal lugar a su familia y que le han señalado como culpable de los fracasos deportivos más recientes, sólo conducen a ese fin. Y no quiere ser otro Redondo, Del Bosque, Hierro o Raúl (todos madridistas que eran símbolos para la afición y que tuvieron que salir por la puerta de atrás por sus problemas con el presidente). El central está dispuesto a explicarlo todo públicamente cuando llegue el momento.

Los últimos acontecimientos han afianzado a Ramos en su decisión. Para el segundo capitán, las injerencias del presidente en la parcela deportiva son excesivas. El de Camas, como Cristiano y otros jugadores, defendió a Ancelotti antes de que fuera destituido. El asunto de los servicios médicos tampoco es baladí. Muchos futbolistas no pueden ver al doctor Olmo, impuesto y mantenido por el presidente... Para el central, el vaso ya está rebosando...