Una avalancha llamada Sevilla

SEVILLA 2 - ZENIT 1

Una avalancha llamada Sevilla

Su golazo a tres minutos del final valió para remontar en un partidazo el tanto inicial del Zenit (Ryazantsev) en el primer tiempo. Bacca, suplente, había empatado en el 72’.

En avalancha, casi poseído por una energía descomunal, el Sevilla volvió a firmar otra noche mágica europea con remontada al Zenit, equipo adinerado pero sin la pasión de su rival, que se agarra con fiereza al título que levantó en Turín el año pasado. El Sevilla llegará al Petrovsky con una ventaja mínima (2-1), un resultado apretadísimo que no le da margen de error. Emocionalmente, sin embargo, debe sentirse segurísimo, porque redujo a su rival a la mínima expresión en la segunda parte y levantó el 0-1 con dos goles de fe de Bacca y Denis Suárez. Un misil del gallego en el minuto 87 que premió la audacia de Emery en los cambios. Una volea que es la expresión de un equipo que ha hecho bandera del “dicen que nunca se rinde” con el que empieza la segunda estrofa del himno de su Centenario. Admirable. En San Petersburgo, no obstante, le espera un bombardero de categoría, Hulk, que vería, como todos, una grieta en el rival.

Porque el Sevilla, humano, también tiene talón de Aquiles. Sergio Rico, portero de urgencia media temporada por las lesiones de Beto y el fichaje fallido de Barbosa, no estuvo contundente cuando el Zenit se asomó por primera vez por la portería del gol norte del Sánchez Pizjuán…, y Ryanzantsev, cuyo apellido pasa de puntillas en un equipo con un buen puñado de nombres lujosos (baja para la vuelta, ojo, junto a Garay), hizo el 0-1. Un gol que metió en un laberinto al Sevilla, poco acostumbrado a ir por debajo en el marcador y menos aún a llevar la iniciativa del partido ante equipos de nivel. Rico cumplió el resto del partido, pero es indiscutible, por más que se quiera a un chico de la casa, que todavía le faltan kilómetros de rodaje.

Nunca un tópico como el de dos partes distintas fue tan cierto. La primera fue celeste, del Zenit sin discusión. Villas-Boas fue intervencionista y se plantó en Nervión con una defensa de tres centrales y dos carrileros. Poco atrevido para lo que es costumbre en sus equipos, tiró la línea un poco más atrás y dejó que el Sevilla, que se había dejado a Vitolo y Bacca en el banquillo, llevase la iniciativa. Fue un equipo espeso y sorprendido el Sevilla, sin respuestas y apenas acercamientos. Si acaso, algún disparo lejano de Gameiro. Y con menos fe y energía de la de costumbre. Se fue entre murmullos de su afición y casi sin querer tirar un córner…

Con el campeón tambaleándose y el partido con muy mala pinta, Emery tiró por la calle de en medio. Muy decidido, introdujo a Denis y Mbia, mandó a Aleix al lateral y cambió la fisonomía radicalmente al partido. Lo que llegó en la segunda parte, mucho más después de la impactante aparición de Bacca, fue un vendaval para el que los rusos ya no tuvieron piernas. Aleix fue un puñal en la derecha y Tremoulinas en la izquierda, Denis se movió bien entre líneas y Mbia y Krychowiak pusieron un par de corazones. El Sevilla por tierra, mar y aire hasta que, finalmente, llegaron los goles, el último en el 87'. Una remontada más en Europa que nació del interior. Pero una conclusión en frío. El Jueves de Feria, con Sevilla de caseta en caseta, le espera una noche de perros en el Petrovsky.

0 Comentarios

Normas Mostrar