M. Lammens: "Como presidente nunca fui al palco y no lo haré”

Mundial Clubes | Real Madrid - San Lorenzo

M. Lammens: "Como presidente nunca fui al palco y no lo haré”

M. Lammens: "Como presidente nunca fui al palco y no lo haré”

JESUS RUBIO

Llegó a la presidencia de San Lorenzo con sólo 32 años y el club pasó de la quiebra técnica y del descenso a ganar la Liga y la Libertadores en sólo dos temporadas.

¿Habla con el Papa?

—No todos los días, ¡es el Papa! Pero sí estuve cuatro veces con él, nos escribimos...

—¿Sabe de fútbol?

—Sabe. Ahora no está tan metido en el día a día, pero es un gran observador histórico del fútbol y siempre habla del gran equipo de 1946 que hizo la gira por Europa. Iba a la cancha con su padre con la mítica delantera de Farro, Pontoni y Martino. En San Lorenzo también jugó Lángara, y por él muchos españoles en Argentina se hicieron de San Lorenzo. Dicen que Lángara bajó del barco para fichar y ese día le hizo cuatro goles a River.

—¿Y su amor por San Lorenzo?

—Mi padre falleció cuando yo tenía siete años. Quedé muy aferrado, como si San Lorenzo fuera el lugar de contacto con él. Asumí el cargo en 2012 con 32 años con el club al borde del descenso, con una deuda muy elevada y con los empleados en huelga. Los jugadores no podían entrenarse porque no tenían ropa ni había nadie en mantenimiento.

—¿Cómo le dio la vuelta?

—El enfermo estaba en coma e iba peor día a día. Se perdían entre uno y dos millones de pesos al mes. La deuda era de 234 millones de pesos. Ni vendiendo todos nuestros bienes solucionábamos la deuda. Estábamos abocados a la intervención. En Argentina todos los clubes son como el Madrid, Barça, Athletic y Osasuna. Por ley no pueden estar en manos privadas. Los dueños son los socios. Hoy, hemos pasado de 28.000 a 57.000 socios, hemos presentado dos balances seguidos con superávit. La deuda ahora es de 150 millones de pesos. Estamos salvados.

—¿Cómo ganaron Liga y Libertadores en esa situación?

—El ajuste nos habría llevado a tener una plantilla pobre y perder la categoría. Escogimos la fórmula keynesiana: redoblar la apuesta para hacer un plantel acorde con los objetivos. San Lorenzo necesitaba gastar más, y por tanto generar más. Ahora nuestro principal ingreso son los socios: 84 millones de pesos por este concepto frente a los 28 millones de la televisión. Y antes era más el dinero de la tele que el del socio. En Argentina prevalece la capacidad para captar socios al dinero de la tele. Un ejemplo, Arsenal de Sarandí tiene 3.000 socios. En cambio San Lorenzo, Boca y River, tienen 100.000, o Independiente y Racing, 45.000.

—¿Están los fondos presentes en San Lorenzo?

—No tenemos ninguna inversión privada. Cero. Fue una de las decisiones estratégicas que tomamos. San Lorenzo venía de un proceso de pérdida de activos. Poníamos en el escaparate a los jugadores y luego no veíamos ni un peso. Ahora empezamos a recoger los frutos. En la 2012-13 gastamos 35 millones de pesos en fichajes. Más que Boca y River. Después vendimos a Correa al Atlético, a Piatti...

—¿Cómo responden sus socios ante su juventud?

—Intento ser uno más. Mire, nunca en mi vida he ido al palco, ni lo haré. Entiendo el cargo como un cúmulo de obligaciones, no de privilegios. Y estoy mezclado con la gente...

—¿En qué modelo se fija San Lorenzo para crecer?

—Alguna vez, hablando con Laporta, me contaba la cantidad de dinero que ingresaba por las licencias de los productos. En Argentina eso no funciona, porque tiene que ver con ser una marca internacional. Hay que empezar a hacer giras en Asia, buscar esos mercados.

—¿No los explotan?

—Nadie lo hizo. Boca tuvo un buen intento. A nosotros nos viste a partir del año que viene Nike, por ese proceso de internacionalización de la marca y de estar en las tiendas del mundo. Hay que buscar ser un buen negocio para las marcas, por eso este es el partido más importante de nuestra historia.

—¿Más que la Libertadores?

—La Libertadores era el gran sueño incumplido de San Lorenzo, con lo que los demás equipos nos cargaban y hacían chistes. Era el único grande del país que no la tenía. Ganarla fue un alivio.

—¿En qué estado está el fútbol argentino?

—En uno muy malo. Los clubes están muy endeudados. Hace poco estuve cenando en España con Tebas y me contó lo que se está haciendo allí. El fair play financiero. Nosotros, ante la muerte de Grondona, estamos trabajando en proponer algo similar: que aquellos clubes que incrementen su pasivo no puedan incorporar jugadores. Eso sería serio. El total de la deuda de los clubes argentinos es de 3.000 millones de pesos. Los clubes deben y aun así compran jugadores. Es una situación injusta, sobre todo para nosotros, que llevamos dos años rebajando la deuda. Terminamos haciendo el papel de tontos...

—¿Y el gobierno mira siempre para otro lado?

—Sí. Y es el que pone el dinero de la televisión. Para mí, ese dinero de la AFA debería de ser controlado. Si a San Lorenzo le corresponden 25 millones, que digan: 22 son en efectivo y el resto para obras con certificado previo. Es la única manera de mejorar las infraestructuras, que ahora son pobrísimas, y que continuemos siendo un semillero de jugadores.

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