Real Madrid

“¡Isco, Isco, Isco...!”

Isco ha explotado definitivamente en el Real Madrid coincidiendo con la idea de Ancelotti de apostar por un centro del campo creativo y por el 4-4-2 ante la ausencia de Bale.

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La estampa de Cornellà coreando el nombre de Isco es ya habitual en el paisaje del fútbol español. La Iscomanía es un hecho. El malagueño, con la magia de su fútbol, no sólo ha conquistado al madridismo (el Bernabéu reconoció su partidazo ante el Barça despidiéndolo en pie) sino también cada campo que visita: ovacionado en Cádiz cuando se echó la Sub-21 a la espalda ante Serbia, en el Ciutat de Valencia... y en Anfield, uno de los templos del fútbol. Hubo jugadores del Cornellà, como Caballé, que incluso le dijeron sobre el mismo césped: “Eres una máquina”.

A sus 22 años, Isco ha alcanzado la madurez. El pasado agosto tuvo su primer hijo (Isco Jr.) con Victoria, a la que conoció el mismo verano que fichó por el Madrid. Viven los tres en el barrio de Hortaleza. Sus allegados aseguran que lleva una vida reposada, y sólo frecuenta los restaurantes futboleros de la capital esporádicamente. Le gusta el cine, la NBA, la Play...

Perfectamente integrado en el vestuario blanco, suele vérsele con Illarramendi en los desplazamientos del equipo jugando al parchís. Por su edad, son los jóvenes sus principales apoyos (Carvajal, Nacho...). Pero también tiene el de veteranos de peso como Ramos (ambos andaluces). Y las estrellas que van llegando le adoran. James lo elogió en El Larguero: “El jugador que más me ha impresionado es Isco por su calidad”, dijo en una especie de remake de lo que afirmaba sobre Guti cada galáctico fichado. Isco también se ha ganado a Ancelotti, en cuyo 4-3-3 no encontró acomodo la pasada temporada (y aún así fue el noveno jugador con más minutos, 3.172’). Fue curiosa la anécdota vivida en la presentación del patrocinador IPIC del lunes: cuando todos los jugadores, trajeados, iban accediendo al césped del Bernabéu para la foto con el jeque, Ancelotti bromeó: “Iscooo, Iscooo...”, alzó la voz simulando el cántico en un Bernabéu totalmente vacío. El técnico italiano dijo tras el partido de Copa: “Está enchufado, en su mejor momento. Esperemos que siga con el mismo ritmo y la misma actitud”. Y tendrá un problema Ancelotti cuando regrese de su lesión Bale, más aún tras haber afirmado que, cuando el galés vuelva, este “será titular, seguro”.

Al contrario que otros jugones, Isco ha tenido que ganarse el puesto en el Madrid (o crear una corriente de opinión para que así sea) desde el esfuerzo y la implicación en defensa. Pero para Isco es en realidad una vuelta a los orígenes. Paco Pineda (jugó en el Madrid de 1980 a 1985) aún recuerda qué vio “en un chaval que apenas levantaba cuatro palmos del suelo” cuando lo reclutó para la escuela de Fútbol de Benalmádena con sólo cinco años: “Con lo chiquitín que era hacía cosas que no se aprenden, tenía un don”. Y fue en su primer equipo, el Atlético Benamiel, donde empezó a jugar de mediocentro. Ya en el Valencia (donde le llamaban el jefe, por su calidad y por la seguridad en sí mismo que mostraba), adelantó su posición (mediapunta): la misma que ocupó en el Málaga antes de fichar por el Madrid.

Sus experiencias como falso nueve en el equipo blanco no funcionaron. Pero una vuelta al trabajo, a ese origen del Benamiel, le ha hecho brillar ahora en el centro del campo. Brilla él y lo hace el Madrid de los violinistas (James-Modric-Kroos-Isco). Y surge una incógnita: ¿Quién se caerá del once titular cuando vuelva Bale?