“Me apasiona este Atlético que lucha contra los grandes”
Perdió el pelo y la forma física, pero José María Íñigo tiene el encanto y la astucia de un gran comunicador. Seguidor del Athletic, observa el negocio del fútbol con desgana.

Del Athletic de siempre.
—Sí, de toda la vida. Por tradición familiar. Mi padre iba todos los domingos y se llevaba el hombre unos chaparrones tremendos, porque antes llovía más en Bilbao, ahora ya no llueve nada. Y aguantaba allí impertérrito en general de San Mamés con su gabardina y un paraguas. Los primeros partidos que vi fueron con 13 años vendiendo almohadillas en el campo. La faena es que al acabar tenía que recogerlas.
—¿Llegó a hacer las pruebas para jugar en el Athletic?
—No, que va, yo era un matado. No hice nada.
—¿Y fue allí cuando cogió el gusto por retransmitir y el periodismo?
—Siempre quise ser periodista. Leía mucho, de todo. Siempre he pensado que el concepto de comunicación, de contar, de expresarse es algo maravilloso. Y lo sigo pensando, aunque estemos inmersos en varias crisis en este negocio nuestro.
—¿Y si tuviera ahora 15 años tendría el mismo entusiasmo por ser periodista?
—Ahora, con el corazón frío, seguramente me dedicaría a escribir cosas para mí. Pero sí, estoy convencido de que volvería a ser periodista. Para mí ha sido una buena manera de ganarme la vida.
—¿La mejor?
—No creo. Recuerdo una vez que estando en Nueva York me encontré de pronto junto a Donald Trump, dueño de un imperio inmobiliario. Entonces se me ocurrió y le dije: ‘Oiga, ¿qué tengo que hacer para ser millonario?’. Me miró muy serio y me dijo: ‘Es muy sencillo, sólo hay que saber comprar bien y vender mejor’. Y es cierto, eso es lo que hacen los bancos, compran a cinco y venden a diez.
—¿Ese tipo de consejos da en su libro 65 maneras de conseguir 600 euros extras al mes?
—Sin duda. Le advierto que es un libro que se ha vendido muy bien y he recibido cartas de muchos lectores diciendo que pensaban que era una broma y que sin embargo han ganado dinero.
—¿Y nos puede dar alguna recomendación?
—Por ejemplo, paseador de perros. Paseas siete u ocho a dos o tres euros. Luego hay otras como vender semen. Pagan muy bien y lo puedes hacer cada tres días. Para las mujeres vender pelo. El pelo español es de muy buena calidad y se vende carísimo. Es uno de los mejores pelos del mundo.
—¿Alguna otra?
—Vender piñones. Coger las piñas que hay por el suelo y en casa sacas los piñones. Se venden a sesenta euros el kilo de piñón. Eso sí, hay que tener paciencia.
—¿Podría aconsejar al Athletic y a la Real para que no se sientan acomplejados por el Eibar?
—Es que Eibar es casi como un barrio. Que te ganen estos chavales de ahí, es complicado de asimilar. Pero es verdad que la furia con la que los equipos pequeños luchan contra los grandes es encomiable. Salen con tanta rabia que se comen a cualquiera. Saber que el que tienes delante gana en un día lo que tú tardas un año, o bien te acompleja o hace que te tires a la yugular. Es la única manera que tienen para ganar a los grandes.
—¿Se está perdiendo el amor a los colores en los equipos grandes?
—Bueno es una cosa normal. Muchos futbolistas son mercenarios del juego que hoy trabajan aquí y mañana en Manchester o en Milán. Solamente se siente de otra manera cuando vienes de la cantera.
—¿Tiene la sensación de que las grandes fortunas desvirtúan el deporte?
—La Liga no es deporte, es un espectáculo en el que se paga por ver a los mejores llegados de todos los rincones del planeta. Se busca el más difícil todavía. El problema es que se está restando emoción y hay partidos que ya no interesan, porque se sabe el resultado de antemano. La emoción es para los humildes.
—También el Madrid de los años sesenta tenía un equipo de galácticos.
—Es verdad. Siempre ganaban los mismos. Bueno, añadiendo al Athletic. Recuerdo la anécdota que contaban de que Franco cuando entregaba la Copa al Madrid, decía: ‘Bueno, hasta el año que viene’. Pero sí que veo una diferencia en aquel Madrid. Ganaban, pero con mucha lucha, con mucha rabia, y sí que defendían sus colores de otra manera.
—¿Hoy el Atlético de Madrid es una excepción?
—Claro, es un ejemplo de la rabia necesaria para ganar. El Atleti era igual de bueno hace años, pero cuando vino Simeone todo cambió. Les ha influido la mala leche, la rabia por ganar. El Atlético siempre ha sido de los grandes, pero con mala suerte. Ahora es un equipo serio.
—Le da usted mucha importancia a la figura de Simeone.
—Total. Es el que gana los partidos, es fundamental. Un artista. Además los jugadores le tienen un respeto grande porque ya en su día demostró lo que valía e un terreno de juego.
—¿Y la alternativa sería una liga europea de grandes clubes?
—Eso podría ser una fórmula o la de la NBA en la de que todos tengan la posibilidad de contratar al mejor. Que sea una subasta en la que todos puedan tener acceso a los mejores.
—¿Usted también se siente fascinado por personajes como Cristiano Ronaldo o Messi?
—En absoluto. Especialmente por Cristiano que me resulta antipático. Le veo demasiado pretencioso en todos sus gestos. Me pasaba lo mismo con Mourinho. Un tipo desagradable y mal encarado.
—En el caso de Cristiano, parece que ha madurado en los años que lleva en el Madrid.
—¿Ah sí? ¿Y cómo era antes?
—¿Qué opinión tiene de Florentino y Cerezo?
—Florentino es un gran empresario que, naturalmente, utiliza al Real Madrid para ser un empresario más grande todavía, para hacer negocios y abrir puertas. Si no, no encuentro otra justificación porque posiblemente le cuesta dinero. Y Cerezo es más del espectáculo. Pero también le sirve mucho ser presidente.
—Le veo desencantado del mundo del fútbol.
—Una vez estuve viendo al Barça contra el Extremadura en Almendralejo. Como iba con el presidente estuvimos en los vestuarios y vi escenas que me dejaron compungido. Con qué pasión los jugadores pedían autógrafos a los del Barça. ¿Cómo vas a salir a jugar si ya vas entregado desde el principio?
—¿Con qué se apasiona?
—Yo con el Atlético de Madrid, que lucha contra los grandes. Sí señor. A los grandes hay que darles, aunque sea en la espinilla. Me gustan los equipos que luchan, que se esfuerzan, porque los otros son unos señoritos. El Atleti da la sensación de que corre y lucha. Los otros son genios que meten un gol y se van a la caseta.
—¿Y qué le parece la tragicomedia de Casillas?
—Lo está pasando mal. Se han juntado dos cosas, su vida deportiva y la personal, que al parecer tiene luces y sombras. Algunos achacan que desde que está con esta chica tan guapa ya no es el mismo. Pero a mí me parece que es un portero extraordinario. No sé si el mejor del mundo pero desde luego ahí anda, y me parecen muy injustas las críticas que se le hacen cuando el equipo pierde. Por la misma razón le tendrían que sacar a hombros cuando ganan y no le sacan.
—¿Los silbidos del Bernabéu le parecieron exagerados?
—Muy exagerados. Aunque todo tiene un final. Eres el mejor del mundo hasta que dejas de serlo. Es como el amor, es eterno mientas dura. A lo mejor le ha llegado el momento de irse a hacer dinero a Dubai o Japón.
—¿Qué deportista le ha llamado más la atención?
—He entrevistado a muchos. Incluso a Zarra, que era un tipo estupendo. He entrevistado a Gento, a Di Stéfano…
—¿Complicado entrevistar a La Saeta?
—Sobre todo entenderle. Y además tenía un humor muy raro. Varias veces le llevé al plató. Luego recuerdo una entrevista muy interesante en la que tenía a la derecha a Bernabéu y a la izquierda a Vicente Calderón. Don Santiago era un tipo de pueblo pero muy listo. Decía cosas muy interesantes. Una sabiduría tremenda. Cada frase que soltaba era para ponerla en mayúsculas.
—Saca un disco con José Ramón Pardo. ¿Por qué las 66 mejores canciones?
—Porque son las que caben. Hay 22 canciones en cada disco. Y son 3. Cogimos un folio y llenamos setenta canciones y coincidimos en el 75%.
—Y cantan.
—Sólo dos temas, . No nos da el tono.
—¿Le interesan los formatos de programas deportivos en la tele?
—No me interesan pero es lo que hay que hacer. Hay prisa por el éxito. El éxito lo da el escándalo, el llamar la atención. Esto es un espectáculo, una obra de teatro en el que hay uno bueno, uno malo, uno que chilla, otro que lleva la contraria a la mayoría. Es un montaje todo, pero es lo que quiere la gente y funciona.
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—¿Un formato clásico tipo Estudio Abierto funcionaria ahora?
—Depende de la hora y la cadena. Si es un horario en el que hay otras cosas buenas, tienes que tener algo que funcione y llame la atención. Si no, estás perdido. Que duda cabe que un formato relajado y razonado funcionaría.



