Tres estadios del Schalke: reflejo de la historia de un club minero
Siguen usando los antiguos para entrenarse y para el filial. El estadio actual, Veltins-Arena, tiene debajo una extensa red de tuberías para dar cerveza a la afición que va al campo.

El Schalke fue fundado en 1904 como Westfalia Schalke, pero empezó a adquirir la dimensión de equipo grande cuando en 1928 construyó su primer estadio de fútbol, el Glückauf-Kampfbahn. Glückauf es el saludo minero y Kampfbahn significa campo de batalla. El barrio de Schalke, a las orillas del río Emscher, afluente del Rhin, nació por la cantidad de mineros que trabajaban en el asentamiento de Zeche.
Sus primeros seis títulos en el campeonato alemán vinieron entre 1933 y 1940. El club fue utilizado como un instrumento de propaganda del partido nazi. “El club no es ni peor ni mejor que la sociedad que había entonces. También en el Schalke fueron judíos marginados”, recuerdan en la entidad de Gelsenkirchen.
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En 1934 se levantó un monumento como homenaje a los 18 jugadores del club caídos en la Primera Guerra Mundial. El capitán Szepan cayó en Checoslovaquia y Urban, en Leningrado (su tumba está en Korpowo/ Russland). En 2014 se cumplen 70 años del bombardeo de los aliados que devastó la ciudad de Gelsenkirchen (6 de noviembre de 1944). Todo quedó destruido, incluso el Glückauf-Kampfbahn. Se levantó de nuevo y también otro monumento recordando a los jugadores que cayeron en la Segunda Guerra Mundial.
Hinchas. El Schalke era el equipo con más aficionados en el país porque millones de alemanes trabajaban en las minas del Ruhr. Este primer estadio todavía mantiene su grada principal y los juveniles del Schalke juegan allí. Al otro lado del Emscher se construyó en 1973, con motivo del Mundial del 74, el Parkstadion. Actualmente, su tribuna principal sigue en pie y sirve de campo de entrenamiento para el primer equipo. Aguantó hasta 2001, cuando se estrenó, justo al lado del Parkstadion, el moderno y coqueto Veltins-Arena. Costó levantarlo 180 millones de euros y tiene un césped móvil, que cada vez que sale del estadio cuesta 13.000 euros. Por debajo, además, una extensa red de tuberías para abastecer de 40.000 litros de cerveza a los 61.500 espectadores. Un estadio que vio cómo se cayó el techo el pasado 26 de diciembre de 2010 por la nieve, formando dos grandes boquetes de 100 y 1.000 metros cuadrados. Por suerte, sólo hubo daños materiales. El Schalke mantiene pasado y presente en un radio de apenas tres kilómetros.
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