El Celta sella la séptima derrota del Granada en Los Cármenes
Su gol, a dos minutos del final, le dio la segunda victoria consecutiva a los gallegos, que adelantan al Granada. Los de Alcaraz perdonaron demasiado y lo pagaron.


El riesgo y su romántica percepción del fútbol le está reportando éxito a Luis Enrique y sus hombres. Tiene argumentos de desequilibrio el Celta. Y más gol que el Granada. Por eso ganó anoche. Porque al Granada se le funde la bombilla cuando asoma por el balcón del área rival. Y atrás alterna momentos de solidez con errores incomprensibles. Ayer le tocó a Roberto, que no acertó a despejar un centro blandito de Krohn-Dehli y permitió que Augusto finiquitase el partido. Los rojiblancos volvieron a ahogarse en la orilla de Los Cármenes y ya suman siete derrotas en casa en esta Liga. Los vigueses cazaron premio doble: tres puntos de oro y el goalaverage.
Acostumbra a vivir en el filo de la navaja el equipo de Luis Enrique, que juntó de salida a Rafinha, Nolito, Orellana y Charles. Pero el Granada no negocia el balón en casa. Hay que arrebatárselo. Y el Celta no encontró la forma de hacerlo. Ofrece destellos arriba el cuadro celeste, pero tiene frágiles las costuras. Y sufre de lo lindo en las jugadas de estrategia. Cantó peligro el Granada varias veces a balón parado hasta que cazó el empate El Arabi en un saque de esquina. Antes, Brahimi había avisado con un par de arrancadas de las suyas. Pero la acción de la noche no la protagonizó el ‘10’ rojiblanco, sino Rafinha. La zurda del menor de los Alcántara es una joya. En un cara a cara suyo con Brahimi nació el 0-1. Rafinha sacó a relucir las dificultades del argelino para defender y puso un caramelo en la cabeza de Cabral. Nyom se durmió y el Celta encontró recompensa. Máxima eficacia.
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20 goles son demasiado pocos para un equipo como el Granada, que también presume de mirar siempre al portero rival. Ahí está el gran hándicap rojiblanco. Le cuesta demasiado hacer gol. Echa mucho en falta el olfato de Piti (sólo tres goles en esta Liga) y algún que otro tanto de Brahimi.
Lo intentaron todo en la segunda parte los hombres de Alcaraz. Por los costados, por el centro y también con balones aéreos. Pero ayer toda la puntería la gastó el Celta. El partido agonizaba cuando Krohn-Dehli encontró un balón en la frontal, se granjeó un hueco para centrar y encontró como aliado involuntario a Roberto. Augusto acudió voraz al rescate de una victoria balsámica. El Celta durmió a seis puntos del pozo. El Granada vuelve a tener pesadillas en Los Cármenes.



