Resaca del clásico | La intrahistoria

Undiano pitó amedrentado

La presión ejercida desde Barcelona condicionó sus decisiones. Hay un precedente claro: pese a acertar anulando aquel gol, le machacan por la final de Valencia.

Página de 'Sport' de los días previos al Clásico-
Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Los que conocen bien a Undiano aseguran que es muy extraño que no castigase el claro penalti cometido por Mascherano sobre Cristiano. El navarro había sabido soportar hasta ahora la presión de los Clásicos, donde siempre había acertado en las jugadas determinantes. Recuerdo que en 2007, con 3-3 en el Camp Nou y en tiempo de descuento, Ronaldinho se tiró en presencia de Diarra dentro del área y Undiano no picó.

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Pero en Barcelona no le perdonan que en la final de Copa de 2011, en Mestalla, anulase un gol de Pedro en la segunda parte "por dos centímetros, qué buena vista", como acusó con sorna Guardiola apenas veinticuatro horas después de aquella derrota contra el Madrid de Mourinho (1-0, gol de Cristiano en la prórroga).

Undiano y sus líneas acertaron porque era fuera de juego, pero el Barça llevaba años acostumbrado a que esas jugadas al límite se las diesen válidas. Quizás por eso y alarmados por el pobre rendimiento futbolístico del Barça del Tata en las últimas fechas (esperpentos de Pamplona y San Siro incluidos), los colegas de allí llenaron las tertulias radiofónicas y televisivas, así como los diarios deportivos, de comentarios prejuiciosos contra Undiano, dando a entender que era un árbitro de cámara del Madrid y que seguramente volvería a perjudicar al Barça con sus decisiones. Se trataba de meter presión por si iban mal dadas... La designación de Undiano (18 de octubre) ya provocó páginas de este tono: "Otra vez Undiano, con el que se han perdido los tres últimos Clásicos". "El Barça teme otra de Undiano". Una frase de Iker, en la que afirmaba que cuando veía a Undiano le daba un abrazo, sirvió para que en Barcelona se dijese que pitaba "el amigo de Casillas". Iker fue suplente y eso debió relajar el sentido de la amistad de Undiano. Y en Barcelona, tan contentos. Misión cumplida...

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