Imperial Rakitic
Un golazo del croata desatascó al Sevilla y derrotó a un Osasuna condenado por la expulsión de Damià. Jairo sentenció y Oriol Riera hizo el gol del honor.


Le llaman Rakitic-sistema y consiste, básicamente, en monopolizar todo el arco de juego ofensivo del Sevilla. Agarrado al croata, que organiza, distribuye y llega al área con brillantez, el Sevilla desatascó un partido que para Osasuna resultó un Everest después de la expulsión de Damià. El gol del capitán, imperial en su reaparición con un prodigio de golpeo, rompió un choque que cerró Jairo con otra maniobra de clase. No es la primera esta temporada. Puntuar con uno menos durante casi una hora hubiese alcanzado la condición de proeza para Osasuna. Gracia ha mejorado a los rojillos, pero tampoco puede hacer milagros, menos ante Rakitic. Pareció increíble que el croata saliese de una lesión. Monchi debe estar dando las gracias por no haber aceptado las propuestas que llegaron por el croata este verano. Ahora tiene revoloteando al Liverpool, pero confía en renovarle hasta 2017. No hace falta incidir en su influencia en el ecosistema actual del Sevilla.
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El partido propuso un interesante pulso en el tablero. Emery dispuso una alineación de futbolistas sin atender a su sistema. Premió los estados de forma y juntó en el once a Gameiro y Bacca. Un plan de ataque. Mientras, Gracia prefirió priorizar la táctica y mandó al Gato Silva a la derecha para contener las subidas de Alberto Moreno. El atrevido once de Emery tuvo un inicio animado. Jairo, Gameiro y M’Bia pudieron marcar antes del cuarto de hora y la apuesta de Gracia por Silva quedó en entredicho porque el chileno pudo ser expulsado a la media hora cuando, ya con tarjeta, entró con los tacos a Rakitic. González González se inhibió pero a Osasuna, que equilibró el partido a medida que el Sevilla perdía brío como es vieja y mala costumbre, se le truncó el plan pasada la media hora. Arribas y Damià detuvieron un avance de Gameiro y el segundo fue expulsado. Con una hora de partido por delante, pocos pensaron que Osasuna pudiera sobrevivir a ese contratiempo. No lo hizo.
Nadie en el Sevilla ve el horizonte del juego como Rakitic, que elige sus llegadas con brillantez. Paralelo a M’Bia, descubrió una grieta en la defensa de Osasuna y marcó el 1-0 con un golpeo limpio que tranquilizó al Sánchez Pizjuán, temoroso durante un buen rato de que su equipo no supiese descifrar la manera e tirar el muro rojo. La mejor noticia para Osasuna es que no se abandonó ni desertó después del 1-0. Ahora sí es un equipo. Tampoco del segundo gol de Jairo, otro jugador al que Emery está mejorando a velocidad de vértigo. A pesar del suspense del final, con el 2-1 de Oriol Riera, las molestias de Beto y los fantasmas de Valladolid revoloteando, la apuesta valiente de Emery tuvo premio. En vísperas del Bernabéu, en el Sevilla ya piensan que con el emperador Rakitic pueden ir al fin del mundo.



