Gameiro vuelve en Liberec; el Sevilla quiere cerrar su pase

Slovan Liberec - Sevilla

Gameiro vuelve en Liberec; el Sevilla quiere cerrar su pase

Gameiro vuelve en Liberec; el Sevilla quiere cerrar su pase

Iluminado por Marin en Estoril y guiado por Rakitic ante el Friburgo, hoy Europa es para Gameiro. Será titular si tiene buenas sensaciones (19:00, Cuatro).

Desenfocado en la Liga, para el Sevilla la Europa League es una feliz vía de escape en estos días de dudas. Abrasado por las lesiones (Rakitic KO y con la repesca de Croacia de por medio, Marin en Londres tratándose de su lesión con los médicos del Chelsea, Cheryshev loco por arrancar...) y por un agrio debate táctico en el que demasiados quieren meter mano como corresponde en esta vieja capital futbolera, el viaje a la pequeña Liberec, capital de los Sudetes en época de dominio nazi, es una liberación.

El Slovan ocupa el puesto 160 del ranking UEFA y no es desconocido para el Sevilla, que ya jugó allí en 2006, cuando era un rey de Europa. El Slovan mantiene su perfil humilde, pero para los hispalenses este torneo es diferente. Supone una oportunidad inmejorable de recuperar prestigio (está clavado en el puesto 40 del ranking). Además, ha decidido apresurarse a conseguir el pasaporte virtual a dieciseisavos, un dolor de cabeza menos.

Iluminado por Marin en Estoril y guiado por Rakitic ante el Friburgo, hoy Europa es para Gameiro. El francés será titular si tiene buenas sensaciones. Su lesión ante el Almería parece en el olvido y él tiene prisa porque, en su ausencia, Bacca hizo los deberes con goles. El colombiano es terco. Tiene dos frentes abiertos: ser titular y lograr una gesta; hacerse hueco en la carrera al Mundial ante Jackson Martínez, James Rodríguez, Falcao o Pabón.

Emery no descarta hacerles jugar juntos pero antes tiene asuntos tácticos y de coordinación más relevantes que resolver. Pese a su irregularidad crónica, sus lesiones y sus caras nuevas, hay quien piensa que ya no es tiempo de ser paciente. Con Emery, lo saben varios de sus ex presidentes, siempre mereció la pena esperar.

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