"Santiago Bernabéu fue un benefactor de la humanidad"
Antonio Escohotado (Madrid, 1941) es uno de los grandes sabios de este país, saca brillo a su gran pasión por el fútbol (es madridista) en una velada inolvidable en Casa Juan.

Usted, pensador, filósofo, cazador de ideas, díganos, ¿el fútbol se piensa?
Más que pensarlo, se observa, se disfruta lo que hay de maestría y se padece lo que hay de zafiedad, chorradas y trampas. Yo diría que el fútbol es el único ballet que vale la pena. El gran ballet de los tiempos modernos. El mayor espectáculo que se puede contemplar durante hora y tres cuartos.
Sin embargo, el fútbol ha sido despreciado, generalmente, por la casta intelectual.
Hay que distinguir entre el intelectual y el sabio. Ningún sabio se ha dedicado remotamente a alimentar rencores. Con los intelectuales ya hemos pasado página, unos son profesionales competentes, otros, no y muchos de ellos son señoritos inútiles.
¿Y por qué cree que al frente de un equipo de fútbol, en la presidencia, no hay nunca un sabio, un pensador fetén, un estudioso?
Parece que el prototipo de los presidentes son el gran retrato del hincha, del forofo furibundo. Pensemos en Del Nido, hacedor de extraños negocios, en Joan Gaspart, tan estridente, quien tanto sufría en la tribuna. En el Madrid estuvo Lorenzo Sanz, ¡hay que ver! y, sin embargo, ¡milagro!, le cayó la Copa de Europa después de casi 40 años de sequía.
¿Algún presidente ilustre?
Ha habido hombres eminentes como Santiago Bernabéu. España, y Madrid en concreto, le deben mucho. ¿Cuánta gente empezó a vivir del Madrid desde que él se puso al frente? Fue un benefactor de la humanidad, todo un filántropo.
¿Qué le parece Florentino?
No sé si sabe mucho de fútbol pero ha conseguido que el Madrid tenga a los mejores jugadores del mundo, al menos de cartel. No tiene muchos éxitos, es verdad, pero ¿quién podría poner en duda su buena voluntad? Quizá no debió echar a Pellegrini porque este entrenador es fenomenal, con ideas, aunque le vino grande el Madrid.
¿Diego López o Casillas?
Yo seguiría sacando a Diego López porque está muy bien y hasta que falle con estrépito debe jugar. Es lo que le ocurrió a Casillas, que nadie se equivoque, él falló mucho y en el inicio catastrófico del Madrid de la pasada temporada quizá parte de culpa la tuvo Casillas.
¿Qué le parece la decisión de Ancelotti de alternarlos en Liga y Champions?
Es una decisión salomónica y me parece estupendo. Una manera de complacer a todos. Tengamos en cuenta que aquí hay muchos fanatismos. Hay que hacer algo para que los pro-Casillas no se hagan el harakiri y sufran un infarto.
¿Qué piensa cuando se pagan 90 millones de euros por un futbolista?
Como decía Adam Smith en "La riqueza de las naciones" el precio de algo es lo que el mercado esté dispuesto a pagar por ello. Cualquier otra cosa es una fantasía. La maquinaria que pone en marcha una operación como la de Bale o Cristiano genera el valor del desembolso.
¿Cómo ve la conversión del actual jugador de fútbol de élite en todo un icono de moda, con sus piercings, peinados y tatuajes?
Creo que son un poquito cortos, su mente no va más allá de la play station. Cuando están solos, o mucho peor, en compañía, se sienten vacíos y tienen que ponerse grandes auriculares. Debe haber un gran vacío en el centro de su ser. Tienen energía física pero no energía síquica. Hay tipos de broma como Alves, todo tatuado y revestido. Aquel jugador que tenía el Madrid, Drenthe, ¡dios mío, qué tipo! Ramos con el pelo pintado de amarillo. Yo pensé, pero que vacío estás, macho.
Nada que ver con las estrellas de los 60 o los 70.
Claro, porque aquellos no estaban tan vacíos. Tenían más personalidad y no hacían chorradas. Además, algunos presidentes, como Bernabéu, no se lo permitían. Había un código de conducta y se respetaba. Ahora son extraordinarios atletas pero semidébiles mentales y analfabetos funcionales todos.
Creo que usted le daba bien al balón.
Era un buen estilista porque me crié jugando al fútbol en las playas de Río de Janeiro, con eso le digo todo. Estuve a punto de entrar en los infantiles del Madrid junto a Jimmy Giménez Arnau pero pudo más mi pasión por el estudio. El otro llegó a jugar en el Osasuna.
Usted a mediados de los 70 fundó la discoteca Amnesia, de Ibiza, ¿acudían muchas estrellas del fútbol de la época?
Ningún futbolista, quienes iban por ahí eran grandes músicos de todo el mundo.
¿Con quién elegiría cenar: Casillas, Nadal o Gasol?
Con Nadal. Me encanta, es humilde y sabe aprender. Su alto nivel responde a una mezcla de humildad, talento y sacrificio. Me quito el sombrero.
¿Cómo vivió el duelo de Mourinho y Guardiola, al frente del Madrid y el Barça?
A Mourinho le tocó desde el principio el papel del perdedor y lo llevaba lo mejor posible y Guardiola adoptó un tono más galante y se reía mucho de Mou. Algo consiguió Mourinho, aunque poco, y dudo que se pueda recuperar de su etapa en el Madrid. Le faltó serenidad y humildad. Spinoza decía en su "Etica" que soberbia es estimarse más de lo justo. Abyección es estimarse menos de lo justo. Y el punto medio es el orgullo. No es fácil mantener ese equilibrio, de todas formas creo que fue un buen entrenador.
¿Qué le falla a Mourinho?
Es demasiado intenso e histeroide. Aquella campaña en la que sostenía que no se podía ganar por culpa de la conspiración arbitral no era sostenible.
Nos hablaba antes de la entrevista de su estupor con Tata Martino, explíquese.
Me deja perplejo que un hombre que cuida tan poco su alimentación pueda ser el regulador del juego de sus pupilos.
Como gran experto en drogas, ¿Qué le parece la política antidopaje en el deporte?
Es de coña, no estoy de acuerdo con la manera de funcionar de la Agencia Española Antidopaje, tiene más funcionarios que el Ministerio de Justicia. Es preciso un debate serio sobre el asunto.
Ha escrito que el deportista de élite se parece a un yonki.
Claro, porque está arañando décimas de segundos, está forzando la máquina. El deporte de alta competición no puede ser sano. ¿Qué ha sido de las grandes glorias del deporte de hace años? Muchos están quebrantados y en silla de ruedas. No interesa el deportista después de su retirada. No es salud, pero, hay una cosa clara, el deporte de élite fomenta la parte competitiva del ser humano. Llegar al fondo para destacar como el más sacrificado, el más fuerte. Esto, la excelencia, debe conservarse.
En el fútbol el caso más espectacular relacionado con las drogas fue el de Maradona. ¿Cree que consumir cocaína mejoraba su rendimiento?
No, creo que cuando empezó a consumir cocaína en grandes dosis fue cuando se tuvo que retirar del fútbol. Las drogas no ayudan al rendimiento, lo que favorecen en un sentido lo aniquilan en otro. La cocaína, en el fútbol, te va a excitar pero no te va a proporcionar la frescura y el talento que requiere un buen pase en profundidad. Las anfetaminas pueden provocar reacciones paradójicas, te quieres agachar y te levantas, quieres saltar y te tiras al suelo. Un desastre en términos deportivos.
Luego no es tan fácil hacer trampas con las drogas en el deporte.
Es difícil y tiene graves consecuencias, pero le digo una cosa, fíjese, por ejemplo, en Pepe, Alves o Busquets, que son especialistas de lo patético. La trampa que puede hacer la droga, es bastante inferior que la que puede hacer el teatro puro y simple, la simulación en un terreno de juego.
¿Y usted, a sus 72 años, cómo se conserva tan bien?
Es raro el día que no me subo a 170 pulsaciones a base de ejercicio violento. Tengo una máquina de musculación a la que saco buen partido. Y siempre que puedo nado. Acabo de llegar de Ibiza y he conseguido nadar una milla sin parar. Hace 40 años que no voy al médico y espero no ir nunca. Necesito darle al cuerpo y a la mente algo que le impida oxidarse.
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¿Cuál es el puesto que le parece más clave en un equipo?
El medio, sin duda. Creo que quizá el mejor jugador que haya habido es Bozsik, del Honved. Era un coloso y un genio. Con su equipo le metieron cinco al Madrid de Di Stéfano en el Bernabéu. Este tipo se regateó a todo quisque desde su campo, llegó solo a la portería y al ver que ningún compañero le acompañaba, se cabreó y echó fuera el balón. Esto es un hombre, y eso lo vi yo.



