MÁLAGA

"Venimos a La Rosaleda sin ánimo de revancha"

No queda ninguno de los fichajes que realizó el Málaga en la temporada 2010-2011. Dos de ellos, Rubén y Seba, vienen defendiendo al Rayo.

Rubén y Seba Fernández
JESUS ALVAREZ ORIHUELA
Carlos Cariño
Jefe de Sección de As en Málaga.
En As desde 2004. Desde 2009 responsable de Málaga. Contador de cosas. Todo pasa en la Costa del Sol. Le gusta ampliar horizontes y Andalucía es rica en acontecimientos.
Málaga Actualizado a

Se va a hacer raro ver a Rubén y Seba Fernández juntos en La Rosaleda, pero defendiendo la camiseta del adversario. Fueron los últimos vestigios de aquel primer Málaga del sheikh Abdullah Bin Nasser Al-Thani que impresionó al mundo con su portentoso talonario dando al entrenador portugués, Jesualdo Ferreira, todos los galones de un nuevo proyecto que, tras varios volantazos, ha vuelto a los pretéritos cauces de austeridad. "Bueno quedan los que estaban antes, como Jesús, Weligton, Eliseu, Duda" nos inciden.

Muchos cambios

Recuerden aquel verano de 2010 cuando el entonces desconocido jeque qatarí compró el Málaga y comenzó a diseñar un proyecto destinado a ser, según explicaba el vicepresidente y consejero delegado Abdullah Ghubn, "el tercer equipo de España". Rubén, entonces en el Cartagena era (junto a Willy Caballero que estaba en el Elche) el mejor portero de Segunda. El Málaga pagó 1,2 millones de euros. El fichaje de Seba supuso un desembolso al Banfield de 3,6 millones de euros. Fue récord en la entidad. Muchas cosas han sucedido desde entonces.

Rubén y Seba ya no pertenecen al Málaga, pero todavía conservan un sincero cariño hacia la entidad y a sus aficionados. Seba es el más novato en lo que a lides rayistas se refiere. "Me estoy acomodando en Madrid, conociendo la ciudad y buscando casa. Esto es un reto personal, una apuesta que hice y vamos a ver como sale. Al igual que cuando estuve en Málaga, voy con muchas ganas". El uruguayo ha venido sacrificando mucho y perdiendo dinero. "Eso es lo que hay. A veces hay que arriesgar y no me servía quedarme con la comodidad. Me la jugué y aposté por mí. ¡Ojalá me salga bien!". Un anhelo que puede verse culminado por el de jugar el Mundial de Brasil, con Uruguay. "Ese es un sueño. Pero no depende de mí. Yo he venido al Rayo para jugar y disfrutar. Después, lo que tenga que venir, que venga.

Rubén corrobora lo mucho que han cambiado los vientos por tierras malagueñas. "Es un club que está reformando todo. Ha cambiado muchísimos jugadores de la plantilla después de un año fantástico como fue el pasado con la Champions y la temporada que hicieron en Liga. Ha cambiado de entrenador, pero ha mantenido un bloque y un buen equipo. Y puede seguir optando a estar ahí arriba. No han tenido un buen inicio de Liga, pero tiene un buen equipo para estar ahí arriba". Seba coincide. "El Málaga ha cambiado mucho. Pero también cambiaron al año siguiente de llegar nosotros. Hicieron contrataciones impresionantes. Y ahora, otra vez a buscar un presupuesto más bajo. Nos tocó salir a algunos de nosotros". Son las vueltas que da la vida y sobre todo la de los futbolistas que deben engrasar con demasiada frecuencia las ruedas de su maleta a lo largo de sus cortas, pero intensas vidas deportivas.

Nade de rencor

Nuestros protagonistas convergen en un aspecto crucial: "De sentimiento de revancha, nada". El delantero apunta. "Se nos hará muy raro. Es un lugar donde estuve muy cómodo, fui muy feliz y tengo a mucha gente querida. Tengo una casa alquilada y todavía sigue viviendo allí mi familia. El fútbol es así y no me queda otra que defender al equipo contrario". El meta gallego lo confirma. "He pasado dos años en el Málaga y es especial. Ganas de revancha, ninguna. En cada partido trato de salir siempre a ganar y a dar lo mejor posible. Y no porque sea el Málaga nuestro próximo adversario voy a poner más intensidad. Yo, por lo menos, procuro salir en todos los partidos igual. Y tampoco tengo que demostrar nada precisamente contra el Málaga. Esto es una Liga y se trata de hacerlo bien en todos los partidos".

Vidas cruzadas

Uno de los puntos que más unen a malagueños y madrileños es haber sido 'víctimas de la UEFA'. De manera progresiva fueron excluidos de jugar la Europa League por situaciones de sobra conocidas. Es momento de mirar hacia delante. "Partido a partido". Seba se encuentra en un proceso de aclimatación que la proverbial humanidad de todos los jugadores, técnicos y empleados del cuadro de Vallecas le está haciendo más llevadero y confortable. Rayo y Málaga tienen similitudes, sí, pero también notables diferencias. Seba está encantado. "El Rayo tiene el calor especial de un equipo de una barriada que está volcada. Fue increíble el día del Levante que nos aplaudieron pese a perder porque valoraron el esfuerzo realizado". Otro punto de convergencia puede encadenarse en el gusto de los dos adiestradores en jugar bien el fútbol y salir a ganar. Eso sí. Seba piensa que Paco y Schuster son diferentes. "Tienen filosofías y formas de trabajar muy distintas, pero a los dos les gusta jugar al fútbol". .¿Será capaz de hacerle un gol a su amigo Willy Caballero? "A ver qué sucede (es evidente que no se quiere mojar). Han sido dos años y medio juntos pero ahora cada cual defenderá intereses distintos".

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Rubén y Seba tienen todas las apuestas a su favor para formar parte del once inicial aunque, modestamente, dejan la decisión en manos del entrenador: No sé donde jugaré porque Paco no me ha dicho nada. Me ha probado por el centro y por la banda" dice Seba que, por cierto, tiene muy presente la leyenda de Fernando Morena, un maravilloso delantero centro uruguayo, que en una sola campaña anotó 21 goles (temporada 1979-80) con el Rayo. Es aún el registró más alto: "Es un referente para nosotros y espero poder estar a la altura", recalca el jugador.

Rubén, que ya estuvo el año pasado en Vallecas, reconoce que deseaba regresar. "Siempre he dicho que quería volver al Rayo si se daba la posibilidad, y aquí estoy. Nosotros no tenemos por que pensar mas allá del Málaga. Tenemos que ir allí a intentar llevarnos los tres puntos y luego después pensaremos en el siguiente. Pero no nos podemos volver locos. El año pasado nos fue muy bien yendo partido a partido. En el Rayo hay 14 jugadores nuevos cada año. Por las condiciones del club se renueva gran parte de la plantilla El año pasado conseguimos conjuntarnos bien y este año va por el camino. Va a ser un año bueno. De tres partidos que hemos hecho, quitando el del Atlético, que la verdad no nos salió como esperábamos, los demás no fueron malos. El del Elche fue un partidazo y contra el Levante con uno menos fuimos a por el partido". La Rosaleda seguro que les recibirá con cariño.

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