Doble pasillo del Atleti al Barça

ATLÉTICO DE MADRID 1 - BARCELONA 2

Doble pasillo del Atleti al Barça

Doble pasillo del Atleti al Barça

EFE

Ganaba gracias a un gol de Falcao cuando se lesionó Messi y dejó a su equipo con diez. A partir de ahí remontaron los culés con tantos de Alexis y Gabi en propia puerta.

Madrid

Aunque Simeone quiso darle carácter de ensayo general para la Copa, el partido estuvo mucho más cerca de ser la resurrección del Villa de Madrid. La luz, el calor, la falta de tensión, los errores ridículos, el esperpéntico desenlace... Lo único bueno que sacó el Atleti fue que la arriesgada apuesta del Cholo de alinear a ocho titulares fijos no se cobró víctimas. El resto, mejor olvidarlo, aunque el Barça tuvo que irse a casa muy agradecido, anfitriones así quedan pocos. Pasillo al principio, como homenaje por la Liga, y pasillo en el último tramo de partido, para permitir al campeón remontar el partido con un hombre menos y seguir aspirando a alcanzar los 100 puntos. Qué educado es el Atleti cuando se pone.

La primera parte fue una pachanga en la que los jugadores parecían más interesados en quedarse en la parte del campo que estaba a la sombra que en aproximarse al área contraria. La apuesta rojiblanca por los titulares (todos menos Diego Costa, Filipe y, cabe suponer, Mario Suárez) fue una invitación al armisticio: la mejor forma de no hacerse daño es no pelearse. Y así transcurrieron los minutos, sin mayor estrés que alguna carrera de Tello, al que andar le parece estar quieto.

El Atleti controlaba con solvencia, pero sin profundidad. Llamar ocasiones a lo que sucedió es considerar literatura el folleto de una tienda de electrodomésticos. Un control desorientado de Falcao antes de un tirito flojo, una falta mansa de Messi a las manos de Courtois, un disparo con pistola de agua de Koke, una sucesión de regates acabados en nada de Adrián y (esta sí cuenta) una rosca envenenada de Tello rozando el poste pero por fuera. Si en el descanso les proponen a ambos no salir a jugar la segunda parte e irse a tomar unas cervezas en una terraza viendo el basket, no duda ni uno.

La segunda parte se animó porque, Bartra mediante, el Atleti se encontró un gol muy pronto, en el minuto 52. Pérdida del canterano (que había sustituido al lesionado Alves), contra trabada del Atleti, buen pase de Gabi desde el suelo y punterazo imparable de Falcao. Arda que, como Iniesta, no puede evitar que se le escape la calidad por las botas hasta jugando al trantrán, pudo sentenciar antes de irse a la ducha aclamado por la grada y señalándose el escudo. El Atleti no puede permitir que esta historia de amor acabe mal.

Poco después se fue Falcao y, por sorpresa, también Messi, que sintió molestias y se marchó al banquillo sin mediar palabra en el 67'. Como para discutirle. Se quedaba el Barça con diez, pues ya había agotado los cambios, y el Atleti decidió que era el momento de hacerle el homenaje de verdad, no eso tan manido del pasillo. Empezó la verbena.

Primero dio una alegría a Alexis, que hasta entonces había dado una exhibición de decisiones erróneas, pero al que permitió rematar pese a que su control fue un descontrol. Empate. El chileno festejó el día de la madre como si fuera el gol que daba la Champions. Solucionado lo de Alexis, el Atleti decidió hacer sonreír a Villa, pero en vista de que el remate del Guaje se iba fuera, Gabi lo metió dentro. Detallazo. Ni los detalles de Óliver animaron a la grada, que olvidó según salía del Manzanares. Ya sólo existe el viernes. Por la cuenta que le trae.

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