El Borussia-Bayern acaba con empate a uno y entre roces

ALEMANIA

El Borussia-Bayern acaba con empate a uno y entre roces

El Borussia-Bayern acaba con empate a uno y entre roces

WOLFGANG RATTAY

REUTERS

La expulsión de Rafinha en el segundo tiempo aumentó la tensión en el campo. Klopp se encaró con Sammer, Lewandowski con Boateng y Müller con Santana.

Con la Bundesliga decidida hace semanas, el Bayern de Múnich (primer clasificado) y el Borussia Dortmund (segundo a 20 puntos) se han enfrentado en el Signal Iduna Park en un partido que podía parecer un trámite previo a la final de la Champions del 25 de mayo. No lo fue. La calma inicial se tranformó en tensión a partir de la hora de partido, cuando Rafinha fue expulsado. El choque acabó con empate a uno.

Ninguno de los dos técnicos quiso arriesgar y lo demostraron desde el principio con las alineaciones. Klopp introdujo cinco novedades respecto al 11 del Bernabéu (Reus, Piszczek, Hummels, Bender y Götze, lesionado en la Champions). El entrenador del Bayern, Jupp Heynckes, le superó y dejó fuera a siete titulares: Lahm, Ribéry, Müller, Robben, Mandzukic, Schweinsteiger y Javi Martínez.

A pesar de las bajas, se vivieron buenos minutos de fútbol, con los dos conjuntos dispuestos a dar espectáculo y a llevarse los puntos. Las gradas, a rebosar de colores amarillos, estaban adornadas con pancartas referentes a la final de la Champions. Alguna otra se acordaba también del ausente Götze, recientemente fichado por los de Múnich.

El Borussia se adelantó en el marcador gracias a un tanto de Grosskreutz. El alemán llegó en carrera desde atrás, ningún defensor bávaro le salió al paso y su remate de primeras en solitario superó a Neuer. La alegría no duró mucho, aunque los locales combinaron con más peligro. Mario Gómez puso de cabeza el 1-1 en el minuto 23. Los dos conjuntos pudieron ampliar su cuenta (Lewandowski para el Borussia y Gómez para el Bayern), pero lo evitaron los guardametas.

Hasta entonces el partido se desarrolló sin tensión, pero poco a poco la presión previa a la Champions (y la que nace al enfrentarse dos rivales directos) hizo mella en la calma. Primero, Neuer paró un penalti a Robert Lewandowski que hubiera puesto por delante a los locales. Después, cuando rondaba el minuto 60 de juego, un pequeño roce entre Kuba y Rafinha (que dio un codazo en la cara al del Dortmund cuando pugnaban por un balón) acabó con el del Bayern expulsado por doble amarilla.

El primer lío llegó a continuación. Klopp vio un mal gesto de Rafinha a uno de sus jugadores y saltó del banquillo. Matthias Sammer, ayudante de Heynckes, le mandó sentarse y ambos se encararon en la zona técnica. Desde ese momento, las protestas y los piques se sucedieron: Lewandowski con Boateng (por un posible penalti sobre el polaco posterior a un forcejeo entre ambos) y Müller con Santana (por otra pena máxima que el del Bayern reclama).

Con el pitido final, todo atisbo de tensión desapareció. Algunos jugadores intercambiaron las camisetas (entre ellos Lewandowski) y los dos equipos se despidieron con un aplauso a sus aficionados.

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