El Bayern aplasta a la Juve y acaricia las semifinales

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El Bayern aplasta a la Juve y acaricia las semifinales

El Bayern aplasta a la Juve y acaricia las semifinales

El Bayern pasó por encima de la Juventus en un nuevo ejercicio de solidez y fuerza con el que asustar a Europa. Enfrente estaba el campeón italiano pero no importó.

El Bayern pasó por encima de la Juventus en un nuevo ejercicio de solidez y fuerza con el que asustar a Europa. Enfrente estaba el campeón italiano, no un cualquiera, pero no importó. El abuso fue el mismo. No habíamos tomado asiento todavía cuando Alaba hizo saltar el partido por los aires con un zurdazo que sorprendió a Buffon. Era el segundo 25 de partido y el balón tropezó por el camino en Vidal, lo que varió su trayectoria. Ningún encuentro de este nivel espera un arranque tan estruendoso. Tampoco este. Así que la Juve empezó a soltarse con una losa en el marcador que por momentos le cohibió.

Pirlo y Vidal lo intentaron desde lejos, pero de nuevo cambió el escenario cuando Kroos cayó lesionado y su lugar lo ocupó Robben. El holandés aportó más vértigo en vez de tanto control y el campo se inclinó irremediablemente hacia la portería de Buffon. El propio extremo pudo hacer el segundo, también Mandzukic y Ribéry, y la nueva posición centrada de Müler, más la presión sincronizada de Schweinsteiger y Luiz Gustavo, fueron una asfixia letal.

Tal fue la tormenta que los italianos se dieron por satisfechos cuando el descanso les dio un respiro. Poco antes, Bonucci, en un córner, avisó de que aún había rival enfrente. Esas fueron también las intenciones con las que afrontaron el segundo tiempo. El vendaval muniqués amainó un poco y la estrategia fue diferente, esperando atrás a la Juve para sentenciarla al contragolpe.

Esa variedad de recursos hace aún más grande al Bayern, que supo esperar como los depredadores a que su fiera bajara un poco la guardia. Mandzukic dio el primer zarpazo con un disparo que repelió Buffon, pero en el siguiente acercamiento no hubo compasión. El croata, que estaba en fuera de juego, aprovechó un rechace del portero juventino para regalarle el gol en bandeja a Müller, siempre afinado sea cual sea la parte del campo por la que aparezca.

 La distancia fue un mar imposible de surcar para los de Conte. El movimiento inmediato del técnico fue sacar a Giovinco y Vucinic, la pareja titular en ataque, ayer mermada y por eso suplente, pero no hubo alternativas con las que hacer un mínimo agujero en un muro que se mantuvo entero y sin fisuras. El Bayern es una roca que aplasta a todo aquel que se le pone por delante. Esta vez fue la Juve. En semis, parece evidente, llegará otro.

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