Finlandia nos gana y es la recaraba
Finlandia nos dio el 25 de junio de 1969 otro sofocón. España cayó allí 2-0, en partido de clasificación. Así lo cuenta Alfredo Relaño en su libro '366 historias del Fútbol Mundial'.


Era la fase de clasificación para México-70 y España, increíblemente, ya no tenía nada que hacer. Los tres primeros de los seis partidos de la fase de clasificación nos habían dejado sin posibilidades matemáticas para clasificarnos, por extraño que parezca. Y aún nos quedaba jugar los dos partidos contra la cenicienta del grupo, Finlandia. El seleccionador del desastre, Eduardo Toba, fue cesado. En su lugar se nombró un triunvirato, fórmula de la que ya había echado mano el fútbol español en tiempos anteriores. Se escogió a los entrenadores de los tres grandes equipos del momento: Madrid, Barça y Las Palmas. Muñoz, Artigas y Molowny. (Las Palmas tenía en esos años un gran equipo y esa temporada había disputado la Liga hasta el final). Se estrenan con una victoria sobre Yugoslavia, aún de la fase de clasificación mundialista, en el Camp Nou. Sin brillo por 2-1, pero victoria.
Se viaja a Finlandia ya con la temporada acabada en España. Hace diez días que se ha disputado la final de Copa, ganada por el Athletic al Elche. Los jugadores seleccionados llevan ya algún tiempo sin actividad, pero lo que les espera no da ningún miedo. El fútbol finés entonces no tenía, como hoy, profesionales que jugaran fuera. Eran amateurs puros, carteros, bomberos, electricistas, fontaneros, algún estudiantes, algún funcionario. Penúltima selección europea para France Football, con sólo Luxemburgo detrás. España aterriza con contratiempos: a Iribar le pierden la maleta, Rexach está enfermo. Así que en sus puestos jugarán Sadurní y Bustillo.
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El equipo que sale es bueno: Sadurní; Martín Marrero, Glaría, Tonono, Vidagany; Zabalza (Fusté, 46'), Grosso, Velázquez, Asensi; Amancio (Ballester, 74') y Bustillo. En el minuto siete se adelanta Finlandia por medio de Lindholm. Un accidente. En el veinte, un malentendido entre Glaría y Sadurní provoca el dos a cero. Otro accidente. Pero lo peor es que España no reacciona, no se hace con el control del partido, no crea, no llega, no remata, juega aplomada entre los vigorosos rubios finlandeses, que no se habían visto en otra y se crecen. El partido acaba así, con esa increíble derrota. El resultado provoca estupor en España y aún puede ser considerado como el peor en los noventa años de historia de nuestro equipo nacional. El seleccionador finés, Laaksonen, echa sin querer más sal en la herida: "Salimos con muchas precauciones defensivas, pero luego comprobamos que el equipo español es muy flojo. Les hemos superado en todos los órdenes tácticos y de potencia física".
Para Finlandia, fue el gran día de su historia futbolística. Para España, el peor bochorno. El trío seleccionador se disuelve discretamente. La Federación contrata entonces a Kubala, cuya primera misión será golear a Finlandia (ganaremos 6-0) en el último partido del grupo, en una jornada patriótica disputada en La Línea, al pie del Peñón de Gibraltar, poco después de cerrarse la verja con la colonia inglesa.



