Cándido Gómez: "Hicimos un alunizaje para sacar la portería..."

Real Madrid

Cándido Gómez: "Hicimos un alunizaje para sacar la portería..."

Cándido Gómez: "Hicimos un alunizaje para sacar la portería..."

Este extremeño fue el héroe del madridismo aquel 1 de abril de 1998. Él y su camión trasladaron a toda velocidad hasta el Bernabéu, la portería que se instaló en el Fondo Sur.

Don Cándido, usted sí que fue el héroe de la Séptima y no Mijatovic...

(Risas) Exagera. Aquello sólo fue una anécdota, muy buena, pero una anécdota que tendré siempre en mi memoria y que se la cuento a mis nietos. Yo sólo ayudé a que se resolviera un problema.

Un problemón. ¿Dónde estaba cuando se cayó la portería del Fondo Sur?

Estaba con mi sobrino Juan Manuel trabajando en la antigua Ciudad Deportiva. Allí había una feria y estábamos montando un stand. Mientras descargábamos los materiales, vimos aparecer a Agustín Herrerín, a Miguel Ángel, el que fue portero del Madrid... y a ¡ocho policías!

¿Qué se le pasó por la cabeza en ese instante?

Muchas cosas. Llegaron a ciegas, no sabían lo que hacer. Aparecieron con una furgoneta pequeña, que ahí lo único que podían meter era un saco de balones. Herrerín estaba descolorido. Si a ese hombre no le dio ningún ataque esa noche, no le da nunca. Y cuando vio el camión se le abrieron los ojos. Se acercó, nos dijo que necesitaba por todos los medios nuestro camión para llevar una portería y nos pusimos manos a la obra. Pero hubo otro problema.

¿Cuál?

La habitación donde guardaban la portería estaba cerrada y no encontraban las llaves.

¿Y cómo lograron abrir ese cuarto?

Con el camión.

¿Cómo?

Dimos marcha atrás y con golpes abrimos el candado. Fue como un alunizaje. A lo mejor cogieron la idea de nosotros (risas). Ahora me río, pero la tensión que había en ese momento... Al final, entre todos cargamos la portería.

Y a toda velocidad al Bernabéu. ¿Cómo fue ese traslado?

A toda pastilla. Tardamos ocho minutos en llegar. Salimos escoltados por la Policía. Parecía el presidente del Gobierno. Salimos en dirección prohibida, bajamos por la mediana de La Castellana, nos saltamos todos los semáforos...

Dígame la verdad, ¿a cuánto puso el cuentakilómetros?

Pues íbamos a lo que daba el camión, 90 kilómetros por hora. Ya no podía pisar más. No hicimos ni la rotonda que hay en La Castellana para coger Concha Espina. Giramos a la izquierda y ahí, tal era la velocidad que llevábamos, que la portería casi se nos cae porque con las prisas no iba ni atada. Casi nos matamos.

¿Por qué puerta del Bernabéu entraron?

Dejamos el camión donde está el centro comercial de La Esquina del Bernabéu, bajamos la portería por esa entrada, pero el otro problema fue meterla en el estadio. Nos costó Dios y ayuda.

Pasó de montar un stand a estar ante 80.000 personas...

En ese momento no me fijé en nada. Metimos la portería, los empleados del Madrid la cogieron y nos fuimos.

¿No se quedaron por lo menos a ver el partido?

Nos invitaron, pero nos fuimos, teníamos que trabajar.

¿Salvar el partido y a la postre la Séptima Copa de Europa no tuvo ninguna recompensa? 

Me dieron 58.000 pesetas y Fernández Trigo nos regaló relojes, una insignia y un balón firmado por los jugadores. Sanz también nos lo agradeció.

Vaya historia...

Cuando fuimos a casa no nos creían. Además, soy madridista. Después, me llegaron a parar hasta en Murcia preguntándome por aquello.

¿Y qué es del otro protagonista, el camión? 

Lo jubilé hace ocho años, le hice dos millones y medio de kilómetros. Sigo en Fuenlabrada, trabajando en lo mismo, con Royma, la misma empresa, aunque ahora con una furgoneta. Ya tengo una edad...

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