yo digo Alfredo Relaño

La guerra entre árbitros y entrenadores

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Esta semana se vieron Caturla, presidente del Comité de Entrenadores, y Sánchez Arminio, que lo es de los árbitros. La reunión la pidió Caturla ante el desasosiego que en su gente está creando el extremo rigor de los árbitros para con los entrenadores. No sirvió de mucho: el sábado vimos la expulsión en Canal + de Pellegrino, al que tenemos todos por un santo varón. La cosa ha llegado a tanto que el propio Simeone protestaba por la expulsión de su rival, en actitud no sólo deportiva sino hasta con ribetes heroicos o suicidas, porque por menos de eso han echado a muchos esta temporada.

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Pellegrino alarga una lista en la que ya estaban Tito Vilanova, Pochettino, Paco Herrera, Djukic, Míchel, Manolo Jiménez y Paco Jémez, si limitamos la lista a primeros entrenadores. Además han sido expulsados los ayudantes Toni, del Espanyol, y Michel Troin, de la Real. Cada vez con más frecuencia, por cierto, vemos segundos entrenadores en el banquillo. Los primeros se colocan donde pueden, en la grada o en el palco, con el teléfono en la mano. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Ha cambiado alguna norma? No, ha sido un ataque rigorista, la moda del año. Y no me gusta nada.

Claro que hay casos y casos, pero esta corriente resulta un exceso tremendo. Veo demasiado cuarto árbitro convertido en chivato que avisa al árbitro de lo que el entrenador masculla en realidad para sí mismo, como puro desahogo de sus nervios. Se escapan codazos, se miden mal muchas barreras, sigue habiendo agarrones impunes en las áreas y hasta se escapa algún fuera de juego descomunal, como el del Camp Nou. Pero en cuanto un entrenador dice cáspita corre el riesgo de ser alguacilado. Espero que esta moda pase pronto y que los cuartos árbitros renuncien a justificar su tarea de este modo.

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