El Celta fue un amigo
El gol de Cissokho da al Valencia su primera victoria.


Dijo Paco Herrera que el partido "lo había perdido el Celta" y la lectura parece la correcta. El Valencia de las buenas sensaciones se 'conformó' ayer con el resultado. Que no es poco. Dicho de otra manera, más premio que fútbol por parte de los de Pellegrino; fútbol sin premio para los de Herrera. En verdad los vigueses a estas horas aún se preguntarán que hicieron mal para irse de vació de Mestalla y quizás la respuesta esté en que salieron tarde del vestuario en cada tiempo (Feghouli anotó en el minuto 3 y Cissokho en el 49). Eso y que el Valencia en la segunda parte hizo propósito de enmienda y corrigió alguno de los males que había mostrado hasta el descanso. En definitiva, primera victoria de la era Pellegrino y partido que debe servir a los vigueses para entender que en Primera no sólo se vive de buen fútbol, también de pequeños detalles, como los fallos cometidos en los dos goles blanquinegros.
Porque apenas 30 segundos antes de que Feghouli batiera a Javi Varas, el Celta había sacado un córner a su favor. Contragolpe mortal del Valencia y mal defendido por los de Herrera. Dicho queda que unos tuvieron la fortuna -y otros la mala suerte- de que el balón cayera a los pies de Viera y éste, haciendo honor a su apellido, viera como si jugara con prismáticos el desmarque de Feghouli. Pero de tal error el Celta se sobrepuso. Y vaya si lo hizo.
Oubiña, Alex e Insa hicieron suyo el centro del campo y Iago Aspas y Augusto fueron poco a poco comiéndole la moral a la zaga ché. El Valencia andaba perdido por el campo. Tino Costa y Parejo se veían superados; como Barragán y Cissokho contínuamente desbordados en un dos contra uno. Ese hombre de más (Insa) que les coló Herrera entre líneas les hizo añicos. Además los de Pellegrino no mordían. Dejaban pensar y tocar a los vigueses. Optaron por verles venir, por retroceder más y más hacia las inmediaciones de Diego Alves Y calidad los de Herrera tienen. Fue así como hicieron suya la pelota y con ello lograron desesperar al público de Mestalla (que la volvió a tomar con Parejo, quizás con exceso). Para colmo de la grada, enésimo desajuste defensivo en el gol. Entre Diego Alves y Cissokho dejaron que Cabral rematara y Kronh-Delhi remachara (Paradas Romero le concedió el gol al argentino). Lo mejor que le pudo pasar al Valencia fue llegar así al descanso.
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Y más cuando en la reanudación se repitió el guión. Los del Celta aún atándose las botas y Cissokho festejando su cumpleaños con un gol. Desajuste mayúsculo de la zaga celeste. De colegio. Ese gol cambió el panorama. Tranquilizó a los del campo y a los de la grada. Soldado pudo sentenciar. Cierto. Pero también el Valencia terminó pidiendo la hora.
Iago Aspas: Creo que lo conozco un poco más que tú. En ese momento estaba ya peleado por el partido y con la pelota y con todas las situaciones de juego. No encontraba soluciones a su fútbol, que es magnífico, pero a veces tiene ese entender el fútbol en solitario y no leerlo como colectivo.



